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Analistas 04/05/2019

Consolidando turismo de talla internacional en Colombia

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

Colombia ha venido ganando reconocimiento internacional como atracción turística y es evidente su potencial. La noticia del “posconflicto” tras las complejas negociaciones de paz del período 2015-2018 ha generado grandes expectativas internacionales.

No obstante, los que aquí vivimos sabemos bien la compleja coyuntura por la que atravesamos: estrecha situación fiscal; alto desempleo; pugnacidad política; escalamiento del narcotráfico y su violencia aparejada; y la peligrosa amenaza de un conflicto con Venezuela.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit) ha venido realizando una ardua labor en depuración de las cifras del sector turismo y, a diferencia de la Administración anterior, quiere entender bien cuáles son los puntos débiles en la cadena del sector turismo. En particular, cabe aplaudir la buena orientación que le ha dado el Viceministro de Turismo al sector, aprovechando su trayectoria en el sector privado en ese ramo.

Por ejemplo, frente a la crítica de Anif de tener cifras sin el cumplimiento de estándares internacionales y con poca consistencia interna, el Mincit procedió
ahora a adoptar las plantillas internacionales y a tratar de coordinar mejor las diferentes fuentes locales. Cabe resaltar la exclusión de los “visitantes extranjeros fronterizos” (mayoritariamente inmigrantes venezolanos) en las cuentas, aunque resta conocer el tratamiento que se les estará dando a los “visitantes colombianos no residentes” (ver Comentario Económico del Día 27 de marzo de 2019).

Gracias a este tipo de ajustes, ahora sabemos que la cifra de visitantes a Colombia en realidad está más cerca de los 4,3 millones de personas en 2018
Mayo 6 de 2019 No. 1459 (prácticamente la mitad de la cifra que se daba a entender al no depurar las cifras). La buena noticia es que tras estos guarismos está un satisfactorio crecimiento del 7,6% anual en el número de visitantes.

Sin embargo, esa cifra de visitantes tan solo llega a representar 10% de la población (contabilizada sobre 45 millones de colombianos), cuando en México y Chile sus visitantes representan cerca de 30%. Más aún, las divisas que ese sector genera para Colombia tan solo ascienden a 2% del PIB, cuando el referente es de 4% del PIB en Chile y de 8% del PIB en México. Es entonces evidente que Colombia tiene un gran reto si es que persigue el objetivo de tener un sector turismo de verdadera talla internacional.

Todavía debe continuarse la tarea de depuración de las cifras. Por ejemplo, el dato de visitantes colombianos no residentes debe superar las limitaciones que enfrenta Migración Colombia a la hora de poder indagar sobre el origen de los visitantes. Caracterizar a los visitantes (entre ellos los colombianos no residentes), permitiría afinar los cálculos sobre potencial demanda por hoteles, pues estos seguramente se hospedarán con familiares.

Como veremos, el sector turismo todavía no está en capacidad de cumplir algunas de las metas que se mencionan, como volverse motor del crecimiento,
pues tan solo participa con 3,8% en el PIB-real. Tampoco cabe abrigar que será una fuente importante de divisas (actualmente con solo 2% del PIB), pues su infraestructura aún es limitada. Suena más realista pensar que se logrará elevar la relación Turistas/Población de 10% hacia 20% hacia 2022 y que los reintegros por dicho concepto se eleven hacia 3% del PIB para entonces.

Situación actual del turismo en Colombia
Como ya comentamos, la cifra de visitantes a Colombia alcanzó cerca de los 4,3 millones de personas en 2018 (un importante crecimiento de 7.6%
anual). De estos, solo tenemos certeza de que 3,1 millones de visitantes fueron extranjeros no residentes, provenientes principalmente de:
i) Estados Unidos (28% del total); ii) Venezuela (17%); y Argentina (8%). Cabe destacar que el número de visitantes estadounidenses se expandió a una tasa
anual compuesta del 14,5% en 2014-2018, donde la devaluación acumulada real peso-dólar cercana a 25% jugó a favor del sector turismo. Nos despierta algunas dudas la cifra de turismo proveniente de Venezuela, pues, al netearlo del efecto migración, seguiría expandiéndose a la sospechosa tasa del 30% durante 2014-2018.

La mayoría del turismo hacia Colombia sigue siendo intra-regional, con excepción de Estados Unidos y España. El turismo proveniente de países avanzados no supera 30%, lo cual incide negativamente en los ingresos que le dejan al sector turismo. Por contraste, México es visitado mayoritariamente por estadounidenses y canadienses, lo cual explica que los ingresos del sector turismo lleguen a representar 8% del PIB, mientras que en Colombia solo
asciende a 2% del PIB. Dicho de forma coloquial, Colombia todavía tiene el desafío de superar el simple “turismo mochilero” que poco valor agregado le
deja al país (ver Comentario Económico del Día 31 de enero de 2018).

Nótese que la revisión a la baja en el número de turistas hacia Colombia implica que el gasto per cápita ahora resulta que se ha “disparado” hacia unos US$1.450/visitante, superando el observado en países “maduros” en turismo como España o Francia.

Una posible explicación que debería poder constatarse contra “cifras duras” (y no meras hipótesis) es que esto obedece a la mayor estadía en términos de días que se observaría en Colombia frente a lo que ocurre en Europa. Esto debe ser fácil de cotejar con la colaboración de Migración Colombia, pues
no podemos seguir dependiendo de la información llenada por visitantes en formulario Dane. Sin perjuicio de lo anterior, sigue vigente la hipótesis de que
el sector turismo también estaría blanqueando recursos del narcotráfico.

Aun sin entrar a cuestionar la consistencia de las cifras, los reintegros por turismo que muestra Colombia, en niveles de 2% del PIB, son bajos. Como decíamos, México alcanza valores cercanos a 8% del PIB, mientras que Perú y Chile llegan al 3%-4% del PIB (ver Comentario Económico del Día 16 de mayo de 2018).

Nótese cómo esta cifra de reintegros por turismo está correlacionada con la razón Visitantes/ Población, antes señalada. Y ni hablar de lo que ocurre en materia de turismo en los mercados maduros de España y Francia, donde se tienen índices de visitantes que superan 100% de su población y reintegros por el 4%-6% del PIB (siendo economías mucho más grandes que la colombiana).

No es entonces gratuito que, en el Índice de Competitividad en Turismo del FEM, Colombia figure en el puesto 62 entre 136 países en materia de competitividad turística. Esta posición relativa nos deja bastante rezagados frente a pares regionales como México (22), Chile (48) o Perú (51).

Potencial del sector turismo en Colombia Es bien sabido que Colombia cuenta con ventajas comparativas (a explotar) en materia de turismo. Se ha hablado que el ecoturismo, el turismo cultural y el turismo de sol-playa tienen gran potencial. Sin embargo, consolidar estas oportunidades implica: i) erradicar los problemas de orden público y seguridad; ii) mejorar el marco normativo de la industria aeronáutica; y iii) superar la precariedad en infraestructura para así poder vincular “parajes exóticos” del país al circuito turístico, pero preservándolos.

En particular, los brotes de violencia en algunas zonas del país, asociados al llamado “efecto avispero” (proliferación de crimen organizado sin grandes estructuras) en el marco del posconflicto, dificultan el aprovechamiento de zonas con atractivos ecológicos y culturales. Estados Unidos continúa monitoreando esas “zonas calientes” y alerta (con razón) a sus ciudadanos sobre los peligros existentes en Colombia. Por ejemplo, en su reporte de abril de 2019, el gobierno estadounidense advierte que será “bajo su propio riesgo” las visitas a las zonas de Arauca, Cauca, Chocó, Nariño y Norte de Santander.

En cuanto al marco normativo que garantice mantener dinámica la industria aeronáutica, se ha venido impulsando la idea de convertir a Colombia en un
gran centro de conectividad aérea en la región, dada su posición geográfica estratégica. La idea radica en dejar entrar a operadores aéreos internacionales y con ello traer nuevas rutas, menores precios y más visitantes al país. El Proyecto de Ley de “cielos abiertos” (ya radicado) ha generado gran expectativa por el impacto que este pueda llegar a tener sobre el turismo local y extranjero.

A su vez, se espera que el gobierno presente la Ley que modernice la política de turismo del país. Allí se tendrá que: i) garantizar la seguridad jurídica para la
inversión en infraestructura turística; ii) buscar mayor formalidad en toda la cadena para elevar los estándares de calidad y seguridad en la prestación del servicio; iii) salvaguardar los activos turísticos en los planes de ordenamiento territorial de las regiones; y iv) promover las Asociaciones Público-Privadas
para el sector.

Adecuar la infraestructura requerirá no solo de mejoras del sistema vial, sino también en infraestructura aérea (donde se tienen avances importantes), alojamiento-restaurantes e instalaciones para la protección-asistencia al turista, entre otros. Aun cuando siguen arribando reconocidas cadenas hoteleras al país, se registra una alta concentración del sector hotelero destinado a ocio-negocios en las grandes ciudades. Así, el habilitar zonas que actualmente se encuentran fuera del circuito turístico permitiría profundizar y diversificar la oferta de servicios turísticos en el país. Un reflejo de ello es el creciente número de visitantes a parques nacionales naturales, donde
la cifra se ha duplicado en los últimos tres años.

En síntesis, dado el pobre desempeño del sector agrícola e industrial de los últimos años, el gobierno ha cambiado su discurso exportador calificando el repunte del turismo como fuente importante de divisas. Sin embargo, la tarea luce descomunal a la hora de pensar en cerrar una brecha de US$20.000 millones de faltantes en exportaciones (tras el desplome minero-energético). Para marchar en la dirección correcta, lo primero es tener un balance realista
del sector turismo, donde la Administración Duque parece ir por buen camino.