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Competitividad industrial y costos energéticos en el país

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Las cifras más recientes sobre desempeño industrial colombiano dan señales de alguna recuperación, logrando crecer a ritmos del 1.5% anual en diciembre de 2013 (vs. -3% hace un año). Parece que las medidas del Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (Pipe), particularmente las relacionadas con el abaratamiento en los costos de la energía, estarían jugando un positivo papel en dicho resultado.

Recordemos que Anif había reportado que la tarifa cobrada a los industriales en Colombia se había reducido a cerca de los US$7.8 centavos/Kwh, tras la aplicación de la Ley 1430 de 2010.  Ese valor resultaba similar a los costos que enfrentaban los industriales de Brasil o México.  Sin embargo, esa nueva tarifa de energía todavía superaba en un 15% la cobrada en Estados Unidos y en un 66% la observada en Perú.

Recientemente, pudimos constatar que estas cifras de Anif se veían validadas por un reciente estudio promovido por el Gobierno Nacional. Dicho estudio constituye un valioso aporte a la hora de emprender acciones concretas para volver más eficiente la cadena energética, en sus diversas fases de generación, transmisión, distribución y comercialización.

El Gobierno Nacional había dado la buena noticia de entrar a complementar la disminución en el costo de la energía eléctrica con un abaratamiento en los costos del gas.  En efecto, dentro del Pipe se instituyo una reducción adicional del 8.9% en el costo del gas natural, gracias a una mejor regulación en su cadena de comercialización (Resolución Creg 089 de 2013).  Allí se aprobaron negociaciones directas entre vendedores y compradores.

Estas negociaciones directas tendrán vigencia mientras el balance de oferta supere la demanda, según estudios a cargo de la Upme.   En septiembre de 2013, la Upme conceptuó que actualmente se tienen esas condiciones de mayor oferta hasta abril de 2018 y, por lo tanto, han entrado en vigencia dichas negociaciones directas de gas natural.

El resultado inmediato ha sido una reducción en el precio del gas natural pactado para los próximos años (de 1 a 5 años). Así, el precio promedio del hidrocarburo se ubicó en US$3.8/MMBtu recientemente, el cual es inferior a los US$5.9/MMBtu que se cobraban en La Guajira (principal zona productora) en julio de 2013.  Gracias a ello, ahora el precio del gas en Colombia resulta similar al observado en Estados Unidos, donde la revolución shale-gas ha permitido su reducción.

Estas disminuciones también deberían transmitirse a todos los usuarios finales.  Sin embargo, ello dependerá de que el esquema de fijación de tarifas de distribución de gas combustible le garantice a los distribuidores-transportadores una “utilidad normal” para recuperar sus inversiones en infraestructura. Así, las nuevas inversiones en infraestructura permitirían la eliminación-reducción de las diferencias regionales en las tarifas de gas natural.  En efecto, la Creg ha venido trabajando en la modificación de dicha metodología. Entre los cambios más relevantes se destaca el reconocimiento de: i) las inversiones existentes y las programadas; y ii) los activos y gastos de ampliación-operación y mantenimiento asociados a la confiabilidad en los sistemas de distribución. Ojalá que estas positivas regulaciones del sector terminen por incentivar las nuevas inversiones del gasoducto TGI entre Cusiana-San Fernando, por un valor cercano a los US$300 millones.

En síntesis, es bien sabido que el sector industrial colombiano viene enfrentando problemas de carácter estructural, entre los que se destacan: i) sobrecostos de transporte, cercanos al 16% a nivel internacional, donde prevalecen los problemas de “tabla de fletes” (ahora bajo otra denominación); y ii) los sobrecostos laborales, del orden de 50 puntos porcentuales.  

En este contexto de buscar mejoría en la competitividad industrial, cabe aplaudir los esfuerzos que se han venido haciendo para abaratar los costos de energía.   Satisfactorio constatar que el Gobierno Nacional ha tenido éxito en abaratar los costos de la energía eléctrica y del gas natural, primero con la expedición de la Ley 1430 de 2010 y con el Pipe. Más recientemente, las modificaciones en materia de producción y distribución de gas natural, adoptadas por la Creg, son un aliciente para generar nuevas inversiones en el sector y para continuar reduciendo su costo al consumidor.  Esta es la única forma de poder enfrentarnos a TLC que ya cobijan el 75% de nuestro comercio internacional; ¿Cuándo lograremos avances tan efectivos y rápidos en materia de costos de transporte y mercados laborales, como los que se palpan en materia energética?

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