Analistas

Un banco para recuperar la confianza

Medellín está en la tarea de combatir las rentas criminales y de recuperar la seguridad, no solo con la persecución a los delincuentes, y programas sociales, sino también con acciones para fortalecer la economía barrial creando lazos de confianza entre los vecinos.

Así nació Bancuadra, que fue reconocido en 2016 por la Fundación Bloomberg Philanthropies, del exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, como una iniciativa novedosa para combatir el pagadiario, un flagelo que desangra el bolsillo de los hogares y que genera cerca de US$126 millones anuales para quienes controlan el “negocio”, que hoy se expande a por lo menos 11 países en Centro y Suramérica.

El propósito de este proyecto, que fue incluido en el Plan de Desarrollo Medellín Cuenta con Vos, es que los vecinos de la cuadra tengan un fondo legal del que puedan financiar sus necesidades y se respalden entre ellos.

Para ello, la administración del alcalde Federico Gutiérrez destinará $3.600 millones, de los cuales $3.000 millones son del premio Bloomberg, para atender a unos 31.500 usuarios en los próximos tres años.

Según un estudio contratado por el Banco de las Oportunidades de la Alcaldía de Medellín, la mayoría de quienes acuden a los pagadiarios lo hacen para solventar una urgencia económica como el pago de los servicios públicos, la compra de materia prima o surtido para los negocios, calamidades domésticas y hasta el mismo pago de deudas. En últimas, son personas de bajas condiciones económicas, las más vulnerables y que son presa “fácil” del crimen organizado, que ve en esta modalidad una forma de lavar los dineros ilícitos y acrecentar sus arcas, apalancados en el miedo de sus incautos clientes.

Y está documentado que aquellos que acuden al “gota a gota” no calculan que lo que inicialmente se ve como una oportunidad para obtener dinero sin trámites y rápido, a la larga se les convierte en un dolor de cabeza por el elevado costo de los intereses (tasas de usura de 20% mensual) y la derivación en extorsiones de todo tipo -que pueden llevar al desplazamiento y a la muerte- ante el incumplimiento de la cuota pactada.

El Bancuadra estará sujeto a grupos establecidos en los territorios, con una trayectoria de liderazgo y reconocimiento. Una vez ingresen a la aplicación se les habilitará una plataforma tecnológica que asignará cupos de préstamo a sus integrantes y serán ellos quienes definan la forma de pago. Tras la aprobación del crédito, el beneficiario podrá retirar de inmediato el dinero en los puestos habilitados para tal fin.

Como a nadie le gusta tener fama de mala paga -y menos entre los vecinos-, el sistema le enviará un mensaje para recordarle el vencimiento de la cuota. Ese comportamiento del pago se verá registrado en la plataforma de la red, a la que todos tienen acceso. El pago oportuno o el incumplimiento, suma o resta puntos de reputación, que se tendrán en cuenta a la hora de acceder a nuevos créditos.

Con esta herramienta de fácil acceso, con bajos intereses y con un retorno económico para los integrantes de la red, se espera quitarle una fuente de ingresos al crimen organizado. De ahí que este esfuerzo debería convocar también a los empresarios y al sector financiero a sumarse a este tipo de estrategia.

Lo valioso de este banco cercano a la gente es que propiciará unas redes vecinales colaborativas y rescatará la palabra empeñada y la confianza en el otro, valores necesarios en toda sociedad.