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Analistas 18/03/2026

Ni débil la izquierda ni sobrada de lote la derecha

Paula García García
Conductora Red+Noticias

Cada voto comunica. Los resultados de las elecciones del pasado 8 de marzo dejan importantes lecturas que van mucho más allá de la imponente participación que logró la consulta de la derecha. Un enorme golpe de opinión del que no cabe duda. Sin embargo, requiere cautela. Que el fervor del momento no nuble la realidad. Nada está asegurado y son claros los mensajes que subyacen en la composición del que será el próximo Congreso.

Con casi 4,5 millones de votos a Senado, el Pacto Histórico demuestra que está más vivo que nunca y con unas bases que permanecen fieles a pesar de los reveses del gobierno que los representa.

Además, ostentan el poder y cuentan con la chequera del Estado. Esa que nos han asegurado hasta el cansancio se mantiene al debe, mientras, vía decretos de emergencia, con la premura que la palabra encierra, recaudan nuevos impuestos a menos de tres meses de la contienda por la Presidencia.

Si bien las mayorías en el Legislativo dependerán de quién llegue el 7 de agosto a la Casa de Nariño -porque, como ya sabemos, la política es dinámica y bajo dicha premisa se acomoda-, un escenario de segunda vuelta parecería más riesgoso para la derecha que para la izquierda. No solo por la mencionada chequera, sino también por las adhesiones que, decantado el tarjetón en el que hoy figuran 14 candidatos, serían más proclives a apoyar la ideología que representa Iván Cepeda. Me refiero a Sergio Fajardo, Claudia López, Luis Gilberto Murillo, Carlos Caicedo y hasta al “muy ofendido” Roy Barreras.

Un tablero de mínimas sumas y restas que quizá sería mejor resolver en el primer round en las urnas, pero que, para tal fin, encuentra en Abelardo de la Espriella al indiscutible protagonista. El “Tigre” tendría que ser, sí o sí, el que dé un paso al costado, puesto que Paloma Valencia, por haberse sometido a una interpartidista, está obligada a medirse en la cita electoral del 31 de mayo. No obstante, de cumplirse el inamovible requisito, el triunfo podría materializarse en una jornada única.

Por ahora, el aspirante del movimiento Defensores de la Patria ya ha manifestado en público que en segunda vuelta estaría dispuesto a apoyar a la mujer que por ahora es su contrincante. ¿Factible pensar en una fusión anticipada? ¿Qué dicen las cuentas?

Redondeando cifras y tomando como base los 21’400.000 colombianos que participaron en primera vuelta hace cuatro años y los porcentajes de intención de voto de la encuesta Atlas Intel publicada después de la Gran Consulta, De la Espriella (27,9%) y Valencia (17,5%), unidos, alcanzarían 45,4% en una sumatoria que, para este ejercicio hipotético, asume que los electores de un candidato son endosables al otro. Para ganar en dicha instancia se necesita la mitad más uno de los votos totales. Es decir, 10’700.001, por lo que una derecha cohesionada estaría aproximadamente a un millón de votos de superar el mínimo exigido.

Cuentas holgadas o apretadas, según se quiera, dos visiones antagónicas de país y una píldora para la memoria: casi tres décadas después, los venezolanos siguen luchando por dejar atrás un régimen de horror que vulneró todos sus derechos. Régimen en el que cayeron producto de la atomización de aquellos que juraban defender los mismos intereses.

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