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Analistas 01/09/2021

A prender la máquina exportadora

Santiago Castro Gómez
Expresidente de Asobancaria

Si Colombia quiere crecer, debe prender la máquina exportadora, alimentada principalmente por nuestra oferta de bienes no mineros, cuyos precios son mucho más estables y menos volátiles. En este frente, aunque no se evidencia todavía un motor rugiendo, sí hay noticias positivas. Entre enero y julio de este año nuestras exportaciones no minero energéticas sumaron US$9.849 millones, lo cual no solo sobrepasa la cifra del año pasado para el mismo periodo, sino que supera ya la cifra de 2019 en 9,8%, lo que sí representa haber doblado la página de la pandemia. El problema es que nuestras importaciones también han estado creciendo de enero a junio de este año a un ritmo de 28,4% lo que disparó nuestro déficit comercial 55,7% a US$6.955 millones. El efecto en nuestra cuenta corriente será inmediato, en momentos en que esta es ya de las más elevadas del continente.

La misión es clara; no solo debemos seguir siendo un país atractivo para la Inversión Extranjera Directa - IED (a pesar de haber perdido parcialmente el grado de inversión), sino que debemos redoblar nuestro empuje exportador en todos los mercados posibles. La prueba de que esto es posible nos la da empresas como Colombina y Aldor Colombia, que juntos con otras han logrado llevar productos al continente africano en lo corrido del año por US$101 millones según ProColombia. Lo otro es concentrarnos en mover la aguja en países y bloques que tradicionalmente han sido la principal fuente de nuestro desbalance como China, la Unión Europea, Estados Unidos, México, Brasil, Canadá y Japón, que sumaron -US$11.477 millones a nuestro déficit comercial el año pasado. Con la mayor parte ellos existen sendos acuerdos de libre comercio. Aquí debemos resaltar la importancia de socios como Ecuador, Perú, y Chile, con quienes hemos sostenido superávits por más de una década. Y ni hablar del potencial comercial con Venezuela donde caiga el régimen del dictador Maduro.

Sin embargo, si bien es deseable un enfoque en los no minero energéticos, no podemos dejar de lado nuestras exportaciones mineras y de combustibles fósiles. Solo en petróleo, en 2019 alcanzamos a exportar casi US$13.000 millones, y si bien las cifras de producción han bajado desde ese entonces, la notable recuperación del precio del crudo le brinda una necesaria inyección de divisas al país, y de ingresos al fisco nacional. Si solo pudiéramos recuperar el volumen, que si ha tenido un descenso en Junio de 16,2% frente al año pasado. Todo esto lo anoto a raíz del interesante debate entre Jorge Enrique Robledo y Gustavo Petro, ambos candidatos a la presidencia desde la izquierda, y a raíz de la desastrosa propuesta de este último referente a frenar la exploración y explotación petrolera.

El hecho es que los términos de intercambio globales han jugado a nuestro favor desde la pandemia, si bien a un costo muy alto en términos de crecimiento y empleo. Pero para bien o para mal, nuestra moneda, difícilmente logrará estar por debajo de $3.600 por dólar en los próximos años, lo que nos deja en una buena posición para relanzar nuestro aparato exportador. Solo así lograremos detener nuestro creciente déficit en cuenta corriente. Déficit, que, entre otras cosas, se afectó en parte por la caída en IED este semestre de 21,3% para llegar a US$3.318 millones. Solo para que comparemos, esta cifra para todo 2019 fue de US$10.465 millones. De esta manera, aun previendo una recuperación en este frente, y contando con un aumento previsible en la cifra de remesas, solo nos queda una opción…vender más al mundo.