Analistas 15/07/2020

Señales de reactivación

Durante los últimos meses, la economía del país ha experimentado un nivel de parálisis sin precedentes que ha tenido una incidencia significativa sobre el mercado laboral, los niveles de pobreza y el bienestar de los colombianos. Sin embargo, las medidas de apertura gradual de sectores adoptadas por el Gobierno Nacional desde abril han contribuido sustancialmente a dinamizar la actividad productiva, tal y como lo reflejan algunos indicadores líderes.

En efecto, cabe destacar que la más reciente Encuesta de Opinión Empresarial de Fedesarrollo dejó ver que, a corte de mayo, los Índices de Confianza Industrial y Comercial se situaron en -21,3% y -9,2%, respectivamente, lo que se traduce en una mejoría frente a abril, mes en donde se ubicaron en niveles de -35,8% y -25,5%.

En sentido similar, el Índice de Gestión de Compras del sector manufacturero (PMI) en junio registró un nivel de 54,7, cifra que refleja una aceleración en el ritmo de crecimiento frente al mes anterior. Esto debe ser visto como muy buena noticia, ya que el resultado contrasta positivamente frente al mínimo alcanzado en abril (27,6), lo que evidencia que el sector fabril colombiano tuvo un mejor desempeño que el de países tan diversos como Estados Unidos, Japón, Alemania, Rusia y México, por citar solo algunos casos.

En lo que respecta a los hogares, estos también han empezado a mostrar ciertas mejorías. De acuerdo con el Dane, la tasa de ocupación se incrementó en 1,8 pp entre abril y mayo, lo que representa un aumento de casi 737.000 puestos de trabajo. Frente a este panorama más favorable, el Índice de Confianza al Consumidor (ICC) pasó de situarse en mínimos de -41,3% en abril a recuperarse levemente hasta niveles de -34,0% en mayo y -33,1% en junio.

Entretanto, en el contexto internacional también se han registrado algunas noticias alentadoras para la economía local, como el aumento del precio del petróleo de referencia Brent. En particular, el repunte de la demanda ha llevado a que a la fecha el barril de crudo se cotice en torno a los US$40, nivel que dista a los observados en abril, cercano a los US$ 18. Asimismo, la aceleración del crecimiento económico global ha impulsado la recuperación de las remesas de trabajadores hacia Colombia, que luego de registrar un mínimo histórico en abril (US$353 millones), alcanzaron US$456 millones en mayo.

Lo anterior parece indicar que la recuperación de la economía colombiana podría darse en forma de V, aunque cabe advertir que esto estará condicionado a la adopción de medidas de política adecuadas. Al respecto, aunque es preocupante que los casos de covid-19 estén mostrando una tendencia al alza en el país, no es menos cierto que las autoridades y los prestadores de servicios de salud se han venido preparando para afrontar el ineludible pico de la enfermedad, a la vez que se ha concientizado a la población de la importancia de adoptar las recomendaciones de bioseguridad. Por ello, deberán privilegiarse esquemas de aislamiento focalizados por encima de los generalizados, pues estos últimos pondrían en riesgo los incipientes avances en materia económica y no ofrecen una solución efectiva.

Hoy el gran reto, para impulsar el crecimiento económico, dinamizar el empleo y preservar la estabilidad macroeconómica, está en la asertividad de la política económica en materia fiscal y laboral una vez se haya superado la pandemia. De no hacerlo, además de no alcanzarse los objetivos propuestos, se pondrá en riesgo tanto la recuperación del crecimiento como la estabilidad económica del país.