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Lo que está pasando en el sector salud en Colombia es absolutamente alarmante. El ministro Guillermo Alfonso Jaramillo no solo es intolerante con la prensa y arrogante con los actores de su propio sector. El problema real es que ha decidido generar una crisis sobre una controversia de cifras en la que el Gobierno ha querido tener la razón, así mueran personas.
La diferencia de las cifras no es menor. Se trata de los ajustes a la Unidad de Pago por Capitación, los presupuestos máximos y las reservas técnicas. Los conceptos fiscales en salud son sumamente técnicos. Los precios de los medicamentos se actualizan sobre la base del mercado de las farmacéuticas y la regulación que hace el Gobierno a través de entidades destinadas para eso con expertos de alto nivel. Los aumentos de la UPC (lo que se paga año a año a las EPS por cada paciente afiliado que tienen en el sistema) se calculan con mesas técnicas que deben reunir a todos los actores. Algo similar ocurre con la actualización de presupuestos máximos, que son los costos de los tratamientos y medicamentos para personas con enfermedades huérfanas o algunas de alto costo. Y luego están las reservas técnicas que todas las EPS deben garantizar para cubrir gastos imprevistos y la atención a los pacientes.
Esa discusión tiene unos argumentos desde el sector privado y otros desde el Gobierno. En toda la administración Petro, gran sorpresa, no se ha logrado llegar a un consenso sobre las deudas del Gobierno de administraciones anteriores y las actuales por los bajísimos aumentos de la UPC.
En gracia de discusión, digamos que el Gobierno podría tener razón en su principal argumento para no pagar esas deudas: que esa plata de las deudas anteriores no aparece en las arcas de las EPS y que son estas las que deben responder. Aun si el Gobierno tuviera razón, lo cual no está probado, lo que debería hacer como rector del sistema es resolver con urgencia la situación actual para que la vida de personas no esté más en riesgo. No pelear, insultar y madrear periodistas y gobernantes locales.
En La FM hemos hecho durante semanas recorridos por todo el país para entender qué pasa con las EPS. Nos hemos dado cuenta que el problema mayor está con las intervenidas que son manejadas por el propio Gobierno y el mejor ejemplo es el de la Nueva EPS. En Boyacá no hay jeringas ni insulina para pacientes diabéticos; en Manizales ni Armenia entregan medicamentos para enfermedades de riesgo vital. En Barranquilla sucede lo mismo y en Cali tampoco hay medicinas suficientes para pacientes de Emssanar, otra intervenida.
Las personas han tenido que sentir de nuevo la angustia de un sistema en crisis que no les responde con tecnicismos ni con nada. Las memorias trágicas de Saludcoop. Ellas solo van a los hospitales y a las farmacias a pedir medicamentos para vivir y combatir la muerte. Lo que se encuentran es silencio y negligencia.
Siempre he sido partidario de tratar de evaluar a los gobernantes por sus resultados más que por su formas. Al presidente Petro se le puede destacar en algunos sectores. En otros, como el de la salud, la debacle es alarmante. No hay salida y buena parte de la crisis está en cabeza de un ministro arrogante, al que no se le puede llevar la contraria ni cuestionar, que acusa a todos los periodistas de “vendidos a los poderes económicos”, que tiene un sesgo ideológico absurdo contra las personas que tienen riqueza y que es el responsable directo de la la desesperanza de miles de personas que no saben qué más hacer.
Petro ha privilegiado a sus amigos personales en el poder. Jaramillo es uno de esos; él mismo lo ha explicado en los consejos de ministros. Eso explica que tenga tanto poder en el DAPRE y en general en la Casa de Nariño.
No se había visto a alguien tan indolente frente al sufrimiento de personas sencillas que solo necesitan respuestas urgentes para acceder a sus medicinas.
El sector salud está roto. El ministro Jaramillo es responsable de la crisis. Su arrogancia lo sesga y su adulación por Petro, que lo convirtieron en un yes man sin pero, les cuesta a las personas.
Jaramillo es el típico hombre que no retrocede por miedo a perder la razón, así su insensatez lo lleve al precipicio. En este caso, al país.
Pdta: Las denuncias que hemos hecho sobre el presunto acoso sexual del exgobernador de Magdalena, Carlos Caicedo, están soportadas y fundamentadas en evidencia. Y no hemos publicado ni la mitad. Al periodismo no se le amenaza con miedo.
Es decir, ahora comprar gasolina afuera es más barato de lo que se vende en el territorio colombiano
El perfil que se requiere de parte del próximo presidente y de los ministros entrantes es supremamente exigente ante el reto que les corresponde afrontar. Sorprende que ante el tamaño de tal reto haya tantas personas aparentemente dispuestas a afrontarlo