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Imagen externa y economía

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Rodrigo Botero Montoya

Durante los meses recientes de incertidumbre internacional, las economías emergentes han experimentado una acentuada salida de capital extranjero. Sin embargo, Colombia ha seguido atrayendo inversiones del exterior. Sus empresas han podido colocar bonos en el mercado internacional de capitales, en condiciones favorables de plazos y tasas de interés. Cabe reflexionar acerca del motivo para ese comportamiento diferencial. En parte, ello obedece a factores objetivos y a tendencias de largo plazo.

La mayor economía en el espacio geográfico al sur de México y al norte de Brasil es la colombiana. El país cuenta con un sector empresarial vigoroso, una dotación energética diversificada y un mercado interno en expansión. Tiene una larga tradición democrática. El manejo macroeconómico ha sido prudente. Los derechos de propiedad y contractuales se respetan. El ‘exprópiese’ bolivariano no hace parte del léxico gubernamental.

Los compromisos financieros con el exterior se han honrado debidamente. Este es un activo valioso cuyo significado aprecian los gobernantes de países que lo han perdido. Luego de haber entrado en default por novena vez, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, declaró: ‘Quiero que el mundo nos vea como un país honorable que cumple con sus compromisos’.

Pero las razones puntuales que aducen los inversionistas para seguir invirtiendo en Colombia, en condiciones de crisis, hacen relación a su inserción en la economía internacional y al ordenamiento institucional interno. Esas razones se ubican bajo tres grandes rubros: pertenecer a la Ocde; disfrutar de acuerdos de libre comercio vigentes con las principales democracias industrializadas y con los países miembros de la Alianza del Pacífico; y tener un banco central independiente. Hacer parte de la Ocde es un sello de calidad de las políticas públicas, sin el cual algunos fondos institucionales no invierten en un país extranjero.

Los TLC garantizan reglas predecibles para el comercio exterior y las inversiones. La independencia del banco central asegura un manejo monetario y cambiario comparable al de las naciones avanzadas. Si bien por restricciones ideológicas del partido de gobierno estos tres factores no se enfatizan, cuando se trata de atraer inversionistas extranjeros al país, se descubre que son decisivos.

Tener una buena imagen externa ofrece beneficios considerables, así no sean cuantificables. Los intentos de Narendra Modi de imponer el fundamentalismo Hindú en la India y el de Recep Erdogan de convertir a Turquía en estado islámico les han generado animadversión internacional a sus respectivos gobiernos. Xi Jinping, presidente de la China, ha incurrido en un alto costo para el prestigio de su país con la decisión de recortar las libertades democráticas de Hong Kong en violación del principio ‘una nación, dos sistemas’ acordado con el Reino Unido en 1997.

A Colombia le conviene proteger su buena imagen externa. Eso es algo que contribuye a fortalecer sus relaciones económicas internacionales. Para lograrlo, debe ponerle fin a los brotes recientes de beatería gubernamental y reafirmar su compromiso con la libertad de prensa y el respeto a la diversidad de opiniones que caracterizan a la democracia liberal.

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