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Equilibrio macroeconómico y crecimiento

El Banco de la República ha recibido distinciones internacionales por la conducción acertada y prudente de la política monetaria. Los mercados han recibido señales claras y consistentes. Los ajustes graduales y predecibles de la tasa de interés de intervención han cumplido una función anticíclica de manera eficaz. La acumulación de reservas internacionales se ha hecho en forma ordenada y transparente. Hay coordinación entre la política fiscal y la política monetaria. Consolidar el equilibrio macroeconómico beneficia a los hogares y a las empresas, promueve el ahorro y contribuye a favorecer la inversión.

Los resultados del año 2013 indican que ha tenido lugar una afortunada coincidencia de estabilidad macroeconómica y crecimiento. Estos dos conceptos hacen parte del proceso de desarrollo, pero son diferentes. Responden, en distintos horizontes de tiempo, a instrumentos de política específicos. Son complementarios y se refuerzan mutuamente. El crecimiento eleva el recaudo fiscal y facilita el servicio de la deuda pública. A su turno, la estabilidad económica permite asignarle prioridad al crecimiento. Los gobiernos que sacrifican la estabilidad económica en aras de un supuesto crecimiento, terminan con inflación y sin crecimiento. Así lo confirma la experiencia reciente de varios países latinoamericanos.

El equilibrio macroeconómico requiere que se cumplan, como mínimo, las siguientes condiciones: inflación baja y estable; un régimen fiscal que permita reducir la relación entre deuda pública y PIB; y estabilidad financiera respaldada por un sector bancario bien capitalizado y solvente. Los instrumentos correspondientes son: un banco central independiente; una estructura fiscal sólida; y una entidad con la capacidad de administrar una estricta normatividad de supervisión y reglamentación financiera. La estabilidad macroeconómica contribuye a crear confianza. Según Lawrence Summers, la confianza es la manera más barata de estimular la inversión y el crecimiento. 

La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria pero no suficiente para que despegue el crecimiento. El crecimiento requiere que se cumplan condiciones adicionales. Depende de la vigencia de una diversidad de factores, tales como la acumulación de capital físico y humano; la productividad; la innovación; y un marco institucional adecuado. El logro de estos objetivos conlleva una multiplicidad de estrategias, de agentes y de tareas.

Naciones con distintas culturas y tradiciones políticas han logrado alcanzar, cada una a su manera, períodos largos de crecimiento vigoroso y auto-sostenido. No obstante esa diversidad, en todos los casos exitosos han estado presentes las siguientes características.

1. Se protegen los derechos de propiedad y se hacen cumplir las obligaciones contractuales. Este es un requisito esencial de la economía de mercado. 

2. Mantienen el propósito deliberado de inserción en la economía mundial. No existen países prósperos que le den la espalda al comercio internacional.

3. Valoran la estabilidad macroeconómica. 

Lentamente, por un sistema de ensayo y error, el país ha ido sentando las bases del equilibrio macroeconómico. Construyendo sobre estas bases, es posible avanzar hacia el crecimiento con equidad. Si se persevera en el esfuerzo, con madurez política, Colombia podría aspirar a crecer a una tasa sostenible del orden de 6% anual.