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El Papa Francisco en Estados Unidos

La Asamblea General de la Naciones Unidas, al inicio del otoño septentrional, es un evento que genera intensa actividad diplomática en Estados Unidos. La participación de numerosos jefes de gobierno en ese foro, y las reuniones privadas que tienen lugar al margen de las deliberaciones, colocan en relieve los principales problemas de la agenda internacional.   El inicio del otoño también coincidió con la visita del papa Francisco a Washington, Nueva York y Filadelfia, luego de su visita a Cuba.

El programa oficial incluyó una entrevista con el presidente Obama en la Casa Blanca, un discurso ante el Congreso y otro en la sede de las Naciones Unidas. En sus intervenciones, hizo referencia a temas de actualidad en el debate político norteamericano: el llamado a una acción gubernamental decidida para combatir el deterioro ecológico y enfrentar el cambio climático; la libertad religiosa; la lucha contra la pobreza y la necesidad de adoptar una actitud receptiva a la inmigración. Se identificó como un hijo de inmigrantes. Declinó la invitación a almorzar con líderes del Congreso para asistir al programa de distribución de alimentos a personas sin techo en una iglesia de Washington.

La visita tuvo lugar durante la etapa preliminar de las campañas para seleccionar las candidaturas presidenciales del año próximo.  Las propuestas de los precandidatos han contribuido a acentuar las diferencias partidistas que se observan en relación con la desigualdad social, el manejo de la economía, el cambio climático, la planificación familiar y el tratamiento a los inmigrantes.  Para alguien que no conocía a los Estados Unidos, Francisco sorteó con habilidad los potenciales escollos de la turbulencia política local.

Con Barack Obama, Francisco ha establecido una relación de empatía personal y de coincidencias en temas como el medio ambiente, la preferencia por la diplomacia para resolver conflictos y la normalización de las relaciones con Cuba. Discrepan respecto a la legalización del matrimonio homosexual y a la inclusión de los servicios de salud sexual de la mujer en el sistema nacional de salud. Entre los dirigentes norteamericanos destacados, John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, líder de la bancada demócrata en la Cámara y el Vicepresidente Joe Biden, posible candidato presidencial demócrata, son católicos.  

La acogida multitudinaria, y la atención mediática que suscitó la visita papal trascienden el ámbito estrictamente católico. Francisco ha logrado granjearse la simpatía y el aplauso de amplios sectores afiliados a otras religiones o no creyentes por su sencillez, su talante incluyente, el sentido de humor y una auténtica vocación humanitaria. 

Con miras al Sínodo de Obispos que se celebra en Roma, ha propuesto que tengan acceso a la comunión los divorciados que se han vuelto a casar, una nueva manera de ver la homosexualidad y la agilización de los procesos de nulidad matrimonial, iniciativas que rechazan miembros influyentes de la Curia Vaticana. Es de esperar que el reciente éxito diplomático alcanzado en Estados Unidos le ayude a recuperar el impulso reformador de Juan XXIII.