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El eco de Bretton Woods

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Rodrigo Botero Montoya

Este mes se cumple el aniversario número 75 de la conferencia celebrada en Bretton Woods, New Hampshire, en la cual se sentaron las bases de la estructura económica internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial. El nombre de Bretton Woods se asocia con las dos instituciones allí creadas: el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo, conocido como el Banco Mundial, y el Fondo Monetario Internacional, FMI.

En un esfuerzo por evitar los errores que dieron origen a la Gran Depresión de los años 30 y a dos conflictos globales, se diseñaron esquemas de cooperación económica multilateral. En un proyecto impulsado por las naciones industrializadas de Occidente, se incluyó el objetivo del desarrollo de las naciones menos avanzadas como parte integrante de la nueva agenda internacional. Estos dos conceptos, que determinados problemas económicos requieren un tratamiento multilateral, y que mejorar el bienestar del resto del mundo hace parte de la responsabilidad de las naciones desarrolladas, parecen obvias hoy. Pero en 1944, representaban una innovación en la forma de concebir las relaciones internacionales.

La reducida participación en la conferencia reflejaba las circunstancias históricas especiales del momento. No había concluido la guerra contra Alemania y Japón; tampoco se había iniciado el proceso de descolonización. Asistieron 44 delegaciones con escasa presencia de naciones asiáticas o africanas. La delegación de la India, país que todavía no era independiente, estaba presidida por un funcionario británico. Argentina y España no fueron invitadas, por la simpatía de sus gobiernos con el régimen de Alemania. En representación de Francia, asistió la delegación del Comité de Liberación Nacional, encabezada por Pierre Mèndes-France, un futuro Primer Ministro. El jefe de la delegación del Reino Unido era John Maynard Keynes, el economista de mayor fama mundial. Su contraparte en las negociaciones con la delegación de Estados Unidos era Harry Dexter White, asesor del Secretario del Tesoro Henry Morgenthau. White cayó en desgracia posteriormente, acusado de suministrar información a la Unión Soviética.

La representación mayoritaria de las naciones en vía de desarrollo, por fuerza de los hechos, estuvo a cargo de América Latina. En la lista de asistentes latinoamericanos a la conferencia aparecen los nombres de Roberto Campos del Brasil, Felipe Pazos de Cuba y Rodrigo Gómez de México, quienes habrían de ocupar cargos directivos en sus respectivos países. La delegación de Colombia estuvo presidida por el exministro de Hacienda Carlos Lleras Restrepo.

Colombia ha mantenido desde el comienzo una colaboración cercana con las instituciones de Bretton Woods. La primera misión del Banco Mundial a un país en vía de desarrollo fue a Colombia. La dirigió Lauchlin Currie, antiguo funcionario del Departamento del Tesoro, a finales de los años 40. A causa de la persecución macartista, por su amistad con Harry Dexter White, Currie se exilió en Colombia, donde residió durante el resto de su vida.

Con transformaciones institucionales, y en un contexto geopolítico distinto al de 1944, el Banco Mundial y el FMI siguen siendo partes relevantes del ordenamiento económico contemporáneo.

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