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Analistas 24/06/2021

Caudillismo en Estados Unidos

Rodrigo Botero Montoya
Exministro de Hacienda

El caudillismo es una patología que tiende a asociarse con el subdesarrollo económico y social, el atraso político y el resentimiento colectivo causado por agravios reales o imaginarios. El surgimiento de los regímenes autoritarios europeos en las décadas de los veinte y los treinta del siglo XX puede atribuirse a una o varias de las causas mencionadas. Las secuelas de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión crearon condiciones para que políticos carismáticos o dirigentes militares, dispuestos a imponer su autoridad por la fuerza, tomaran el poder. Alrededor de cada uno de estos líderes se creaba un culto a la personalidad alimentado por seguidores fieles que creían en su infalibilidad y su calidad de hombre providencial. De Benito Mussolini se decía en tiempos del fascismo en Italia: ‘Il Duce ha sempre ragione’ (El Líder siempre tiene la razón). El general Francisco Franco se proclamaba ‘Caudillo de España por la Gracia de Dios’.

En el mundo occidental, esa forma de gobierno puede observarse ahora en la Hungría de Viktor Orban y en las dictaduras latinoamericanas. Hasta hace poco, se consideraba inconcebible que el caudillismo pudiera convertirse en una amenaza para democracias consolidadas de tradición anglosajona. Sin embargo, esa es la situación de Estados Unidos desde la aparición de Donald Trump como un protagonista político disruptivo y poco convencional en el año 2015. Trump había adquirido cierta notoriedad de tabloide como un empresario inescrupuloso, narcisista, mujeriego y primitivo, con opiniones políticas racistas y xenofóbicas.

Pero era un personaje pintoresco y vulgar a quien la élite neoyorquina despreciaba. Él mismo había hecho su autorretrato en la siguiente anécdota de la época en la cual fracasó como promotor de casinos de juego. Un visitante extranjero le preguntó a quiénes se refería el vocablo peyorativo ‘white trash’ (basura blanca), una expresión sureña para designar al lumpen. Trump respondió: ‘A personas como yo, pero pobres.’

Trump construyó su carrera política sobre la mentira de que Barack Obama no había nacido en los Estados Unidos, por lo cual era un presidente ilegítimo. La afirmación era falsa, pero era un mensaje en clave para aquellos integrantes de la población, partidarios de la supremacía blanca, que se negaban a aceptar la legitimidad de un presidente afroamericano. El lanzamiento de su precandidatura presidencial para las elecciones de 2016 se hizo denunciando a los inmigrantes mexicanos como criminales y violadores. Otro mensaje en clave para los practicantes de la xenofobia. Los ataques a los acuerdos de libre comercio y a la inmigración le permitieron culpar a los extranjeros de los problemas de desempleo y desindustrialización, presentándose como el abanderado del nacionalismo económico.

La nueva mentira de Trump, acogida por los voceros del partido Republicano, es que él ganó las elecciones del 2020. Aspira a regresar al poder, por cualquier medio. El presidente Joe Biden considera que el mundo enfrenta una competencia entre la democracia y el autoritarismo. La novedad histórica contemporánea consiste en que ese enfrentamiento está teniendo lugar en Estados Unidos.