Pendientes de la economía

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Uno de los temas debatidos en la Asamblea de la Andi que se lleva a cabo en Medellín son los logros y pendientes de la economía colombiana, panel en el cual participamos varios exministros de Hacienda. En términos de los logros, mi argumentación estuvo dirigida a señalar que la situación económica de Colombia es mucho mejor a la que se tuvo que enfrentar en la década de los 80 y fines de los 90. Actualmente el país dispone de instituciones económicas mucho más adecuadas que las del pasado: un banco central independiente que ha sido muy exitoso en el control de la inflación, y mejores instrumentos de política, como son una tasa de cambio flexible (antes había control de cambios y la devaluación era discrecional) y un esquema de inflación objetivo para orientar la política monetaria.

En el campo de las finanzas públicas se han establecido nuevos instrumentos como el Marco Fiscal de Mediano Plazo y la Regla Fiscal y, del lado financiero, se ha logrado consolidar un sistema bancario mucho más sólido, como también una Superintendencia Financiera más profesional. También se estructuró un régimen comercial algo más abierto, sin los controles, los cupos y los esquemas de control a las importaciones del pasado. Ese conjunto de instituciones y políticas facilitó al país lograr el grado de inversión y pleno acceso al crédito internacional. Uno de los grandes éxitos de Colombia ha sido la continuidad de la política macroeconómica, independientemente de la orientación política de los gobiernos de turno.

En términos de los pendientes, comencé por resaltar que la administración Duque, en cabeza de su ministro de Hacienda, ha venido dando continuidad a la política macro y adoptando medidas para consolidar la reactivación de la economía; aunque hay retos significativos que se deben enfrentar. La estrategia del Gobierno con la Ley de Financiamiento fue la de estimular la inversión privada y el crecimiento de la economía. No obstante, la reactivación ha sido lenta e inferior a la esperada y el gran reto es lograr tasas anuales de crecimiento superiores a 4% anual. En materia de inflación, las proyecciones indican que posiblemente será de 3,5% y los instrumentos del Banco de la República auguran que la inflación va a continuar bajo control. Con relación a la balanza de pagos, se estima que el déficit de la cuenta corriente será cercano a 4% del PIB, que es alto en términos comparativos internacionales y tema de preocupación. Si bien esta situación parece manejable por el nivel de las reservas internacionales, y el régimen de tasa de cambio flexible, se requieren políticas más efectivas para promover las exportaciones.

Otro gran reto pendiente es el relativo a la estabilidad fiscal. En el Marco Fiscal de Mediano Plazo de la administración Duque se argumenta que la lucha contra la evasión, la reorganización administrativa de la Dian, el establecimiento de la factura electrónica y los ajustes en el gasto público permitirán ajustar las finanzas públicas sin tener que recurrir a una nueva reforma tributaria. Ojalá tenga la razón. Lo importante es el compromiso del Gobierno de cumplir estrictamente con la regla fiscal. Por último, cabe señalar los retos en materia de equidad: la educación, la salud, las pensiones, la mejor focalización de los subsidios y la formalización laboral continúan siendo grandes áreas de reformas pendientes.

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