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El comunicado del G-20

El comunicado del Grupo de los Veinte, más conocido como el G-20, reunido en México y al cual asistieron, por invitación, representantes de Colombia, es de inmensa trascendencia no sólo para los países avanzados, sino para los emergentes.

Además de contemplar temas económicos internacionales, como la crisis financiera, en particular, la situación de Grecia y el papel que debe desempeñar el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la solución de las crisis, también adelanta un análisis de gran relevancia para los países emergentes.

Entre estos temas están la regulación financiera, la volatilidad de los precios de los productos básicos y su incidencia en el crecimiento económico, la inclusión de los grupos de más bajos ingresos, la importancia de la educación financiera, la protección al consumidor, los problemas del narcotráfico, el lavado de activos, el medio ambiente y el manejo de desastres naturales.

Respecto al comportamiento económico mundial y sus perspectivas, anotan que el crecimiento ha continuado, aunque de manera modesta, y que se ha reducido la volatilidad en el mercado financiero internacional.

Destaca como muy positivos los avances que se han logrado en Europa, particularmente en el ámbito fiscal, y los apoyos y medidas que han sido adoptadas por el Banco Central Europeo. No obstante, concluye que los riesgos de turbulencia en el mercado financiero internacional subsisten y que también se mantiene la incertidumbre sobre la factibilidad de lograr un crecimiento económico mundial sostenible en el mediano plazo.

El G-20 considera como clave el rol que debe jugar el FMI en el mantenimiento de un buen orden económico mundial en su función de supervisión y monitoreo de las condiciones de los países y la necesidad de fortalecer sus recursos para que pueda dar los apoyos necesarios para evitar futuros escenarios mundiales adversos. También considera de inmensa importancia fortalecer la regulación financiera y la adopción de estándares internacionales, como lo es Basilea III, para el caso de los bancos.

En lo que hace a sus recomendaciones para los países emergentes, el G-20 reitera su compromiso de incentivar la inclusión financiera y sugiere tres líneas de acción: La primera, compartir las experiencias de los países del G-20 con los que no son miembros, como es el caso de Colombia.

La segunda, colaborar con entidades como el Banco Mundial para promover los Principios de Educación Financiera en las agendas nacionales y, la tercera, apoyar el establecimiento de normas de protección al consumidor.

También destaca la importancia de promover la adopción de las normas internacionales para el control del lavado de activos, así como el intercambio internacional de información sobre dicha actividad. Frente a la volatilidad de los precios de los productos básicos, propone adelantar estudios para cuantificar su impacto adverso en el crecimiento económico y adelantar recomendaciones de política a los países para reducirla.

Por último, el comunicado se refiere a la importancia de lograr un crecimiento sin perjudicar el medio ambiente, así como desarrollar estrategias y políticas para el manejo de los riesgos naturales.

Todas estas recomendaciones son indispensables para el caso colombiano. En el ámbito de la educación financiera, las agremiaciones del sector han desarrollado una tarea esencial que esperan discutir en el Congreso Mundial que están programando las autoridades económicas para octubre.

Asimismo, el cumplimiento de normas para el lavado de activos, la protección ante las fluctuaciones de los productos básicos y las políticas para el manejo de los riesgos naturales son temas prioritarios en la agenda del sector público y del privado.