martes, 12 de mayo de 2020

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El concepto y la frase “nueva normalidad” se ha puesto de moda para referirse al estilo de vida que viviremos de ahora en los próximos meses y en los próximos años, a consecuencia de tener que convivir con el virus que ha trastornado nuestra vida. Como una aproximación intuitiva, me he atrevido a hacer un perfil de esta nueva normalidad. Así la describo, aclarando que me enfoco especialmente en los estratos medios y altos.

La seguridad en temas de salud y el autocuidado crearán una cultura extendida e interiorizada. La prevención hacia los demás, para evitar cualquier tipo de contagio, estará muy presente. La familia es la unidad a la que hay que proteger y cuidar, lo demás ocupa un segundo lugar. Las relaciones sociales, en términos de cercanía física, se reducirán a un círculo pequeño de tipo familiar y de amistad cercana. Las salidas fuera de casa serán menores que antes. Las reuniones en restaurantes, cines, etc. serán más familiares y escasas.

Las compras por internet serán muy frecuentes tanto en temas de hogar como de trabajo. Existirá mucha facilidad para hacerlo así. El ahorro se impone, por eso, cada compra se piensa mucho y bien.

Los temas espirituales, no necesariamente religiosos, estarán de moda. Muchas personas tendrán inquietudes sobre temas humanos y sociales. Las personas que practican una religión fortalecerán su fe. Ayudar a otros formará parte del estilo de vida de muchas personas.

Los centros educativos se irán acondicionando para impartir una educación presencial y remota. Habrá menos enseñanza y más aprendizaje. La socialización será menor, pero más intencional. La movilidad en las ciudades disminuirá, porque las personas se transportan menos. Los medios de transportes serán mejores paulatinamente, así como la disciplina de la gente en su uso, todo por el control que ejercerá la misma ciudadanía.

Antiguos valores se ponen en alza: austeridad, valoración del esfuerzo, paciencia, etc. Y otras actitudes menos usuales: hacer ostentación de lujos está mal visto, igual que cualquier cosa que sea extravagante. La resiliencia gana muchos puntos…

Se gastará más en salud, sobre todo en servicios realmente buenos y personalizados. Se exigirá más a las entidades relacionadas con la salud. Todo lo que se refiere a vida saludable se fortalecerá: alimentación, ejercicio, descanso, etc. La telemedicina estará a la orden del día. En los trabajos que no sean operativos o no directamente de servicios se irá abriendo camino el teletrabajo. El trabajo por objetivos y la orientación a logros serán competencias claves.

La tecnología tendrá un papel predominante, y se dedicará dinero para intentar estar al día en equipos y en conocimientos. Los avances tecnológicos se socializarán de modo más dinámico que en la actualidad.

Las competencias profesionales y laborales de tipo tecnológico tendrán un papel más importante. El aprendizaje informal por internet es más valorado. Las comunidades virtuales, tanto de aprendizaje como sociales, formarán parte de la vida diaria de las personas.

La vida de familia ganará en calidad; hay más valoración y conocimiento de las personas del núcleo familiar entre sí. Existirá mayor exigencia personal, familiar y social para lograr el equilibrio familia-trabajo.