Analistas 20/06/2020

Construir alternativas

Está muy arraigado en nuestra cultura un esquema rígido de pensamiento que consiste en obligarse y obligar a otros a elegir una cosa u otra, entre esto y aquello, entre una posición y la contraria. En el mejor de los casos, se valoran los pros y los contras y se elige una de las dos. En casos menos afortunados, la elección es consecuencia de una moda social, de una tradición familiar, de una inclinación de personalidad, etc.

Estas líneas van en la dirección de hacer ver cuánto se pierde al entrar en el juego de las disyuntivas. Esta tendencia a elegir entre esto o lo otro se presenta en casi todos los ámbitos de la vida de una persona, y como consecuencia de lo anterior ocurre que elementos de sabiduría, de aciertos, de enfoques, etc. que pertenecen a la posición no seleccionada, se pierden. Si además las posiciones en juego son blanco o negro, todo o nada, es decir radicalizadas, la consecuencia es un distanciamiento emocional muy fuerte de las personas implicadas.

Por suerte comienza a abrirse camino la tendencia que va en la línea de construir una tercera alternativa, como sugiere por ejemplo Stephen R. Covey y tantos otros autores. ¿Cómo buscar esta tercera vía? La clave está en la sinergia, el concepto mágico que se ha convertido en una de las palabras más usadas en las últimas décadas.

Aplicado a nuestro caso podemos afirmar que dos personas, cooperando de modo creativo uno con el otro, pueden alcanzar una alternativa que no existía antes y que es mejor a las dos anteriores.

Sin entrar en tecnicismos quiero mencionar algunos valores necesarios para generar sinergia y construir alternativas. En primer lugar, se requiere humildad intelectual para aceptar que no se posee la verdad total, que es posible no tener la razón, y que se puede construir una solución desconocida hasta entonces. Arriesgándome a molestar a alguien, se podría decir que esto que acabo de escribir es más difícil a medida que se ocupan cargos más altos, y casi imposible cuando es el número quien habla con colaboradores de menor rango.

Otra cualidad necesaria, muy relacionada con la anterior, es saber escuchar. No es suficiente con querer escuchar, hay que aprender a escuchar. Este aprendizaje implica que la escucha sea empática. Quien escucha debe ser capaz de captar no sólo los pensamientos de la otra persona trasmitidos por el lenguaje, sino hacerse cargo de los sentimientos de esa persona, expresados en el lenguaje corporal. Es decir, se entiende el mensaje y se capta la situación emocional del otro.

El tercer componente humano necesario para que realmente exista un proceso sinérgico es el lenguaje asertivo. Es decir, saber decir de un modo apropiado lo que se quiere decir, sin agresividad ni evasión. Con aportes y sin estar a la defensiva. Con claridad y con franqueza. Un lenguaje directo, sereno, afirmativo y propositivo.

Tres valores humanos necesarios para generar sinergia entre personas, y así estar en condiciones de construir la tercera alternativa, aquella que abre caminos nuevos, que lleva una negociación a un buen término, aquella que resuelve conflictos, la que obtiene lo mejor de las personas, etc. Y, en otra dimensión será aquella condición que permite la fusión de culturas organizacionales, que un nuevo líder se integre a dirigir un equipo, y tantos otros procesos organizacionales.