ANALISTAS

Lo que se olvidó
viernes, 20 de marzo de 2020

Haciendo la abstracción de todos los mensajes asociados a la muerte, la maximización de la tragedia, la llegada del fin del mundo, los comentarios imbéciles de los que dicen que saben sin tener idea, y de algunos políticos con actitud de hienas por no estar en el poder. Quiero iniciar esta nota resaltando y agradeciendo el trabajo del gobierno nacional y de los locales, instituciones como los hospitales, centros de salud, fuerzas militares y policía que están haciendo lo mejor, así como las redes de apoyo, fundaciones, organizaciones de la sociedad civil como la Cruz Roja, la Defensa Civil, la iglesia católica, los equipos de la salud médicos, paramédicos, laboratorios, personal de apoyo y administrativo que están trabajando en modo crisis las 24 horas para cuidarnos a todos.

Desde mi nueva rutina me he dado cuenta de varias situaciones: de la vida laboral lo importante de saber manejar la crisis con información real desde la anticipación o pronóstico dónde se tomaron decisiones claves para poder prevenir situaciones indeseadas y además convertir las situaciones en oportunidades. Entender que trabajar inteligentemente es mejor que "trabajar muy duro", tomando decisiones y acciones sobre lo realmente importante. Reuniones efectivas con acceso y manejo de la información y tecnologías con más tiempo para el estudio y análisis, mejorando la producción intelectual. Una nueva forma de trabajar con horarios estrictos y más efectivos, sin pérdidas de tiempo en transporte y sin exposición al contagio. También he aprendido que las cuarentenas ya han demostrado su poder creativo pues además de los beneficios para la salud, Shakespeare hace 500 años en la cuarentena de la peste negra, escribió El rey balear, Macbeth y Antonio y Cleopatra.

Desde la vida personal y familiar, he reconfirmado que para tener tiempo de calidad con la familia hay que tener cantidad de tiempo. Durante estos días hemos recuperado historias, cuentos, chistes, recuerdos, sueños, planes y sonrisas; hemos estado pendientes de bienestar de nuestros familiares y amigos cercanos, algunos de ellos un poco olvidados, tal vez porque las ocupaciones nos llevan a pensar que toda la vida está bajo nuestro control y que es infinita. Desde esta cuarentena todos estamos pendientes las rutinas del cuidado y somos más consientes del valor de las cosas realmente importantes, hemos dicho verdades guardadas y sanado dolores; es la oportunidad de volvernos mejores personas; más tranquilos, más tolerantes, más amorosos, más creyentes en Dios, más humanos.

Esperando que con la ayuda de todos logremos una pronta mejoría a esta situación, sí desearía que la realidad fuera mejor que la actual, ojalá hayamos aprendido que el valor de todas las personas es igual, sin importar las condiciones, creencias, género, nacionalidad, color o gustos. Ojalá tengamos un interés legítimo y propiciemos más  bienestar desde nuestros roles y posibilidades, ayudemos más a quienes necesiten, expresemos nuestro amor a nuestros padres, hijos, hermanos, parejas, amigos, familia y con alegría siempre celebremos la vida. Ese es el mundo del Cuidado, la aldea de todos, y ojalá más nunca el mundo del egoísmo, la acumulación, el poder, las fronteras y la desidia.