Todo invento por sencillo o trascendental que sea está precedido de una educación basada en la curiosidad, el análisis, la práctica, la pasión por la solución de problemas, el sentido común y la ética.

Es así como el señor Carlos Alban de Popayán nacido en 1844 se inventó un sistema para visón de larga distancia que captura la luz mediante radiación electromagnética, conocido como el telescopio Tricaóptico; Jorge Raynols y Alberto Bejarano en 1958 se inventaron el marcapasos portátil, con una batería de vehículo que ha evolucionado con nano tecnología haciendo que el tamaño del marcapasos sea de un tercio del tamaño de un arroz; Salomón Hakim en 1966 solucionó el problema de la hidrocefalia con una válvula de drenaje en el cerebro; José Ignacio Barraquer, español radicado en Colombia, en 1963 solucionó el problema de las cataratas, miopía e hipermetropía con una operación con láser en la córnea; Rodolfo Llinas cambió el paradigma con el descubrimiento de los tipos de neuronas; Daniel Cuartas solucionó los problemas de movilidad para personas con un seguidor de pupilas que interpreta órdenes; la fabricación de papel con bagazo de caña de azúcar que previene la tala de árboles de Jorge Humberto Borrero; los cartuchos plásticos para armas de fuego que evitan accidentes mortales del sargento Carlos Farías; la habilitación de caminos y fincas con la identificación y desactivación de minas antipersonales sembradas por la guerrilla que previene la muerte y mutilación de personas; la salvación de la industria azucarera con la modificación del proceso de producción de azúcar evitando ser producto nocivo y pasando a ser un producto que combate el colesterol y con aporte de minerales y proteínas del investigador Jorge Enrique González; el biocompuesto cerámico para la regeneración ósea para fracturas y enfermedades de los huesos de Sandra Arce de la universidad Autónoma de Occidente y otros muchos inventores que, con patente o sin ella, nos demuestran la inventiva de este país.

Ya niños y jóvenes de colegios han sido ganadores de premios internacionales con programaciones y modelos como fue el sistema de recolección de basuras con vehículos no tripulados. De igual manera, las niñas Isemar Cartagena y Katherine Fernández del colegio Juan Nepomuceno Cadavid de Itaguí inventaron una pulsera que traduce el pito de los vehículos en vibración y luz para alertar a las personas con discapacidad auditiva; el carro solar que alcanzaba velocidades de 100 km por hora de la Universidad Eafit; la impresora de en tres dimensiones para simulación de tejidos de Gabriel Villar; de la universidad nacional de Manizales el cargador solar para celulares Santiago Sánchez; audífonos irrompibles para niños de Juan David Galindo del Icesi de Cali; entre muchos otros. Estos son algunos ejemplos que nos indican cómo la educación de calidad está migrando del suministro de información a la solución de problemas y la aplicación del conocimiento.

Alemania, Corea, Suiza, Singapur y Suecia están en los primeros lugares en el ranking de educación. La característica común entre estos países es que además del gasto en innovación, diseñan y ejecutan las políticas públicas, fomentan el liderazgo de los empresarios, la conectividad y la importancia de la educación terciaria que es la aplicación del conocimiento. En Colombia aumentan cada vez más los recursos para investigación y tecnología; en 2005 se patentaron 105 inventos, en 2014 subieron a 259 y en el año 2018 fueron aprobadas 737 patentes. Esto demuestra que la inversión sí produce frutos y que cada vez más las empresas y las personas son conscientes de la importancia de sus inventos y de la necesidad de hacer la gestión de propiedad y patente. Bien por las universidades y las empresas que están liderando y jalonando la producción de conocimiento, y bien por el Gobierno y la institucionalidad que la está apoyando con políticas públicas, recursos presupuestarios y de forma decidida con 10% del total las regalías del petróleo, gas y minería.