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Analistas 27/03/2021

El menos común de los sentidos

Ramiro Santa
Presidente Sklc Group

Si Colombia fuera una señora madre de familia, con un hijo recién graduado o en la universidad, y que por alguna vicisitud se quedara corta de fondos y con un limitado flujo de caja, ¿qué decisiones tomaría para poder seguir su vida de la mejor manera?

De acuerdo con lo conversado con varias señoras lo primero sería revisar sus apuntes para tener claro con lo que dispone; después sacarían de su inventario y de sus cuentas lo que ya no tiene. Paso seguido es el momento de priorizar los gastos empezando por los de salud y educación del hijo universitario; acto seguido es el momento de mudarse a un lugar más económico y/o de buscar una oportunidad arrendando una habitación para recibir ingresos. Si fuera del caso, para no arriesgar el presente y futuro de sus hijos , dispondrá para la venta de algunos artículos tales como joyas, vehículo, vacas u otros activos para saldar deudas e hipotecas. Es claro para todas las consultadas que lo que nunca harían sería cobrarle renta a los hijos o exigirle que erosionen sus planes o que arriesguen sus emprendimientos o sus proyectos.

Si la señora es joven con hijos pequeños y tuviera una dificultad, su planeación financiera empezaría por una restricción total de uso de las tarjetas de crédito y pasó siguiente hace un plan de pago de deudas. Su plan de mediano plazo tiene como prioridad asegurar la educación y la salud. Para poder salir del atolladero todas dijeron que echarían mano a su talento, por ejemplo ofrecer clases de su área de conocimiento y gusto que van desde clases de baile, matemática, historia, cuidado de niños o la preparaciones culinarias como tortas y empanadas; otras dijeron que después del trabajo seria posible transportar personas en sus vehículos. En lo que coincidieron todas es que siempre hay que pensar en oportunidades de negocio y de crecer con esas nuevas posibilidades, nunca pesimistas ni marchitando el futuro.

El gobierno debería apelar a la sabiduría, experiencia e intuición de las madres que con sentido común siempre administran y toman decisiones con mente abierta, visión generosa de futuro, pies en la tierra y siempre llenas de pensamientos de prosperidad para sus hijos y su entorno.

Después de esta sencilla encuesta comprendo menos como el ministerio de Hacienda retrocede con gravámenes regresivos como el subir el impuesto al patrimonio de 1% al 3%; impuesto a dividendos; a las pensiones, que son los ahorros y sacrificio de muchos años. Estas son propuestas de gravámenes nuevos, que de seguro funcionan muy bien en el papel y en la aritmética de sumas y restas, pero cuya realidad es que atropellan a quienes no solo le dieron la mano y que hicieron realidad los buenos resultados de calidad de vida para todos los colombianos hasta 2019.

Tratando de pensar como las madres, propondría que a cambio de perseguir a los que pagan impuestos, generan empleo y tiene recursos para invertir pensamos en acciones como acabar el impuesto "transitorio" del 4 x 1000 para salvar bancos -¡que hoy está multimillonarios!-; por otra parte disminuir el tamaño de gobierno central y las inútiles gobernaciones; vendamos los vehículos asignados a los funcionarios públicos y cerramos los miles de institutos descentralizados y de embajadas traídas de los cabellos. Debemos es pensar con mente generosa y de largo plazo en facilitar que más personas tengan más y mejores negocios; en facilitar mejores condiciones los productores campesinos; en ayudar a generar empleo y a acompañar desde las distantes cámaras de comercio para que se formalice esa fuerza de trabajadores informales.

Las consecuencias no se harán esperar: con solo las propuestas de reforma fiscal y las noticias negativas los inversionistas extranjeros están entendiendo esta iniciativa como cambio en las reglas del juego, pues toda reforma impacta los costos. Ya tenemos proyectos con la orden de esperar y otros ya están en la labor de buscar países más amigables para recibir sus recursos. Así mismo nuestros empresarios entenderán que aquí los emprendimientos no son bien recibidos y quienes no tienen trabajo seguirán viendo como el gobierno marchita las posibilidades de trabajo.

Así las cosas los únicos felices serán los miles de burócratas que todos los días se inventan un nuevo control o requisito, los políticos que les gusta la pobreza para conseguir votos echando culpas a los empresarios y que quienes a cambio de la ética del trabajo tienen la mente que es el Estado quien debe mantenerlos.

El gobierno está a tiempo de salir a la calle y entender los impactos. A cambio de ello, identificar los grandes ahorros, acabar con lo suntuario y de lo redundante en el gobierno. Asimismo canalizar todos los esfuerzos en las posibilidades que generan desarrollo, riqueza y bienestar. Es la oportunidad de incluir industriales, academia, sectores de la producción y líderes de las regiones como son los empresarios del campo, los mineros los petroleros etc. que nos están dando recursos importantes. Hoy es la hora de invertir y asegurar los recursos del futuro.