“¡Uy qué abeja!”

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En la jerga colombiana es común oír la expresión: “¡Uy qué abeja!”, refiriéndose a una persona que fue más viva que otra, logrando ventaja para sí al estilo Maquiavelo. Lo que no sabe es que está destruyendo uno de los más importantes valores que construyen una sociedad sana, que es la confianza.

De acuerdo con los estudios de felicidad que he realizado, todas las personas que viven bajo dicho modelo o estilo de vida, quedarán solos y serán depresivos al final de sus días. Traigo a colación el tema ya que en el afán por conseguir cosas materiales, los colombianos caen en farsa de comprar miles de cosas que por ahorrarse unos pesos termina en problemas más adelante, en otras palabras “lo barato sale caro”, como decían las abuelas.

Me senté un rato a hablar con los directores de la compañía PCP (Partes y Complementos Plásticos), una empresa de origen colombiano que produce productos plásticos que son los que hoy evitan la fuga de agua en las tuberías. En el diálogo que sostuve con ellos siempre hablaron de producir “productos y accesorios honestos”, les pregunté ¿Por qué honestos? Pues resulta que muchas veces las personas por creer que hacen un gran negocio, compran un producto más barato e instalan el artefacto, y con el tiempo este se quiebra o no aguanta la presión, generando fugas de agua en la tubería de las casas o establecimientos, lo cual para el comprador es un problema, ya que debe comprar un producto nuevo, arreglar los daños ocasionados con la fuga de agua y pagar un largo recibo por el servicio. Esa es la razón por la que hablan de la honestidad, en cuanto a que las personas compren, no lo más barato sino lo que realmente sirva para prevenir negativas consecuencias futuras. Esta es la razón por la que ellos promueven la honestidad, educando a sus trabajadores, vendedores y distribuidores sobre la importancia de dicho valor para la construcción de un mejor país.

Esta charla me hizo reflexionar nuevamente sobre el tema de la honestidad en nuestro contexto, en Colombia, ya que la sociedad está acostumbrada a ser “Abeja” porque se califica de “verraco” a aquel que hizo el negocio o sacó beneficio en detrimento de otros o de su confianza, y resulta que premiar este tipo de comportamiento ha llevado a que en nuestro país encontremos corrupción y deshonradez a todo nivel, desde políticos que tramitan contratos por favores, los que llegan borrachos a trabajar, hasta gente que paga a la policía para evitar la imposición de la multa de tránsito, entre miles de ejemplos que ya todos conocemos.

Si en la casa no se enseñaron valores, será necesario que la empresa sea el lugar de aprendizaje. Hay varias actividades que propongo y que podemos realizar para promover el valor de la honestidad, que crea confianza:

Primero, Tienda sin control: ponga en su empresa una tienda pequeña en una esquina, donde haya productos de comer para las onces, paquetes, jugos, etc, cada producto debe tener el precio, y un recipiente para que las personas puedan pagar el producto, tomar las vueltas y dar de más. No controle la tienda, cada uno debe ser capaz de autogestionarse, tomar el producto y dar el dinero sin que nadie lo esté controlando. Es importante que se haga una reflexión alrededor de la tienda.

Segundo, viáticos limpios: muchas veces las personas al entregar sus informes de viáticos incluyen uno que otro recibo que no corresponde a lo gastado con ocasión del trabajo. Promueva en su empresa la honestidad y trasparencia. Ser honesto empieza por esta sencilla labor.

Al final del camino, una persona puede decirles mentiras a todos, pero a la única persona que afecta es a ella misma porque pierde la confianza y el respecto de los demás, lo cual es difícil de recuperar.

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