Analistas

La paradoja de Elegir

Supuestamente todos los seres humanos nacemos con libre albedrío, lo cual según el diccionario de la Real Academia Española, es “Potestad de obrar por reflexión y elección”. Lo curioso del tema es que pareciera que en este mundo en que las posibilidades son millonarias, la libertad de escoger está ocasionando gran confusión. Me explico…

Una persona hace 30 años iba a un almacén de pantalones o jeans, y tenía 3 posibilidades o estilos de pantalón a escoger. Miraba cuál le quedaba bien y felizmente se lo llevaba a casa. Hoy cualquier lugar tiene miles de pantalones de diferentes hormas, tonos, colores, texturas, con accesorios, sin accesorios,  y las personas duran horas mirando cuál es la mejor opción, escogiendo al final una, pero que cuando llega a su casa, sigue pensando en todas las otras opciones, lo cual casusa el sabor de estar siempre escogiendo mal. 

Lo mismo sucede con las relaciones.  Con la tecnología y la amplia comunicación e información de que disponemos, hoy todos podemos iniciar una relación sin que haya problema en terminarla, ya que hay otras miles de opciones adicionales esperando a un mensaje de texto de distancia. O, cuando se empieza una relación después de haber conocido a miles de personas, queda el mismo sabor de si es posible que haya escogido mal. 

Va uno de compras al supermercado y es lo mismo. Hay miles de opciones para comprar leche de almendras, soya, vaca, vaca deslactosada, descremada, etc., etc. Interminables opciones. 

La pregunta del millón, ¿ la cantidad de opciones está haciendo que no podamos escoger?, ¿qué estamos escogiendo mal? O, por el contrario, es una muestra de que la mayoría de las personas no sabe qué es lo que realmente quiere y por eso es tan complejo escoger la opción adecuada. 

Es muy interesante hablar de esta llamada “Paradoja de Elegir” como le llama Barry Schwartz en su libro, sobre todo si lo traemos al campo de la innovación. 

¿Será que el innovar está ocasionando una falta de comprensión de las empresas, y en vez de estar haciendo mejoras y cambios importantes e interesantes a los productos y servicios existentes, se están produciendo miles de opciones casi que para cada persona en particular y de forma especial?

Todos los días vemos cómo se producen miles de productos nuevos que no se venden y, finalmente se botan, y miles de emprendimientos que fracasan.  

La reflexión viene a que el fin de semana fui a un restaurante de hamburguesas, en el que el menú contenía tres sencillas opciones: hamburguesa sencilla, doble o vegetariana. Me pregunté cuál era el éxito del lugar, ya que las personas hacen fila por entrar. Mi respuesta fue, tres opciones fáciles de escoger, y más bien excelente calidad en la materia prima. He allí la innovación. 

Innovar en un mundo en el que hay en exceso, se debía preferir la calidad, no tanto la cantidad. Sobre todo cuando la cantidad no necesariamente está vinculado de forma directa a la satisfacción de necesidades sino a excedentes.    

Aplica misma situación para los emprendimientos que están tratando de sacar sus productos y competir contra las grandes empresas. Consejo, ir a lo básico en cuanto a opciones, e invertir en calidad. 

En cuanto a las relaciones, es importante invertirle también a la calidad, calidad en la comunicación, en el tiempo, en la forma. Todos los inconvenientes en Colombia y en el mundo son por temas de comunicación, ya que no se hace con calidad y efectividad. Innovemos en la calidad. 

Y último punto. Para poder elegir de forma adecuada y eficiente, aprenda a conocerse y sepa qué es lo que realmente quiere. Cuando usted sabe quién es y qué quiere, no estará toda su vida tomando decisiones y pensando que tomó el camino incorrecto, pues esto lo único que hace es llevarlo(a) a vivir de frustración en frustración. 

Innove su vida, mejore la calidad y empiece a tomar mejores decisiones.