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Analistas 16/06/2021

Carta abierta a los que siguen

Paula García García
Conductora Red+Noticias

Estimados candidatos:

A los ya proclamados, a los que aún lo están pensando y a los que enfilan baterías para las elecciones regionales futuras. Esto es para ustedes.

Resultarán de vital importancia los liderazgos venideros. No solo el del próximo Presidente, cuya elección se dará primero. Alcaldes y gobernadores que aspiren a ejercer en 2024 también tendrán enormes retos. En manos de los que sigan quedará la responsabilidad de levantar un territorio dolorido y hecho trizas. Derrumbado en lo material, pero sobre todo en lo emocional. Ese intangible al que, a menudo, no se le da su lugar.

Para lo que viene se necesita carácter, conocimiento de lo público y respeto por la institucionalidad. Mandatarios que dejen de lucir como ciudadanos indignados y asuman su rol de gerentes. Verdaderos guías que no se escuden en la retórica ―para que sus mensajes se escuchen entre confusos y bonitos, mientras los resultados brillan por su ausencia.

Quienes están pensando en entrar a la disputa háganse y hágannos a los colombianos un importante favor. Pregúntense: ¿Están preparados?, ¿Se sienten capaces?, ¿Entienden y dimensionan lo que implica llevar las riendas de millones de almas que tienen sueños, ambiciones y proyectos?, ¿Saben lo que significa ser un líder?, ¿Tienen las habilidades para serlo?

La invitación a cuestionarse frente al espejo no es caprichosa. El actual estallido social está dejando al descubierto la incompetencia y, en algunos casos, la degradación del oficio de la política. Desde lo nacional hasta lo local quedaron al desnudo gobernantes flojos, llenos de excusas y faltos de acción. Personajes superados por el caos del momento o quizá interesados en aprovecharlo. Sea cual sea el escenario, ambos son nefastos.

Ahora, producto de un coctel cargado de impericia, objetivos ocultos y gran torpeza, nos enfrentamos a ciudadanías huérfanas, decepcionadas, asustadas. Se está perdiendo el arraigo y, de paso, las ganas de seguir apostándole al país. Hay pesimismo. La incertidumbre reina.

Esto, respetados candidatos, tiene que parar. La anarquía no se puede perpetuar ni la debilidad del Estado se debe celebrar. Un mejor mañana depende de funcionarios que gestionen, que tengan claro el sentido de autoridad, que sepan delegar, que resuelvan. Es urgente que nos devuelvan el amor propio y el orgullo de haber nacido en esta tierra. Hoy solo sentimos vergüenza. Estamos al garete y nadie parecería estar dispuesto a asumir las consecuencias por el desorden que dejan.

A los que siguen, les recuerdo que recibirán un país estancado y en lo social muy golpeado. Lo único que van a encontrar son problemas. Desafíos del tamaño del Titanic que no dan mayor espera. Si quieren llegar al poder para pelear por protagonismo, si lo que buscan es sacar provecho personal o imponer ideologías al precio que sea, den un paso al costado. De lo contrario, harán mucho daño a una patria que ya bastante ha sufrido.

Tómense en serio el servicio público. Recuerden que en cada elección se entrega un inmenso voto de confianza y lo que se pone en juego es el rumbo de toda una nación. Tómense en serio sus aspiraciones. Colombia no se puede volver a permitir, a ningún nivel, mandatarios a los que el puesto les quede grande.