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El sesgo al aumento en las tasas de interés empezó con los banqueros

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Entonces, ¿qué hizo que los banqueros centrales keynesianos se mostraran más inclinados a elevar las tasas, y mucho menos receptivos al argumento de que los riesgos son asimétricos ( que esperar un poco más no importa mucho, mientras que actuar muy pronto puede ser un desastre) que sus colegas, contrapartes y ex estudiantes externos al sistema?

Sostuve que tenía mucho que ver con la forma en que los banqueros centrales hablan todo el tiempo con los banqueros privados; y que los banqueros resultan muy afectados por las tasas de interés bajas. Sin embargo, otras personas cuestionaron la premisa, afirmando que no había ningún buen motivo para creer que las tasas de interés bajas fueran especialmente malas para las ganancias de los bancos.

¿Puedo decir que los acontecimientos recientes parecen haber resuelto la discusión a mi favor? Conforme las tasas negativas se diseminan por todo el mundo, los bancos están llorando, y sufriendo genuinamente.

Tal como escribió recientemente en su blog el economista Tim Duy: “El colapso de las acciones bancarias sugiere firmemente que las tasas de interés negativas no son compatibles con nuestras instituciones económicas actuales. El sistema depende de los bancos, y los bancos tienen que generar dinero, y tienen problemas para lograrlo en un ambiente de tasas negativas. ¿Debería sorprender que la amenaza de tasas negativas globales esté golpeando al sector financiero?”.

Y seguramente estos efectos adversos no solo empiezan cuando las tasas de interés están cerca de cero; las tasas bajas también deben exprimir a los bancos.

Entonces, pienso que tenemos una explicación para el sesgo hacia el aumento de las tasas altas: es la influencia de la industria financiera. Sin embargo, al mismo tiempo, también vemos que solo estamos hablando de influencia, no de control completo o nada que se le parezca. Yo sostendría que la FED ha sido persuadida por los intereses de los bancos; no por mera corrupción, sino simplemente por el hecho de con quiénes hablan todo el tiempo. Esa influencia no ha impedido que la FED y otros bancos centrales busquen políticas realmente odiadas por los bancos en un esfuerzo por hacer su trabajo primordial, que es estabilizar a la economía. Como máximo, estamos hablando de una inclinación en la política.

Backstory

Nuevas políticas sacuden a los mercados

A finales de enero, el Banco de Japón provocó ondas de choque en los mercados globales después de que las autoridades anunciaran que el banco iba a adoptar una tasa de interés negativa. Aunque el país no es el primero que intenta impulsar su economía con esta estrategia en particular, la sorpresiva decisión de Japón señaló que la táctica podría ser aplicada por otros bancos centrales con creciente regularidad.

Luego del anuncio de 28 de enero, el precio de las acciones del banco cayó marcadamente por la expectativa de que las tasas negativas pudieran resultar en ganancias menores.

El Banco Central Europeo empezó a experimentar con tasas negativas en 2014, y varios bancos centrales más pequeños del Continente han introducido tasas negativas como una forma de luchar contra la deflación.

Usando una política monetaria estándar, los banqueros centrales generalmente pueden estimular la economía de una nación reduciendo la tasa de interés referencial, lo que tiende a incrementar el endeudamiento y la inversión. Esta estrategia históricamente ha sido limitada por el “límite inferior cero”; si las tasas ya están fijadas en cero, no pueden reducirse más para ofrecer más estímulo.

Luego de la crisis financiera de 2008, muchos países redujeron sus tasas a cero pero nunca experimentaron una recuperación económica suficiente como para elevarlas sustancialmente. Los bancos centrales se han visto forzados últimamente a explorar políticas de estímulo más heterodoxas, como la relajación cuantitativa, pero estas también han resultado ineficaces para combatir la deflación.

En respuesta, algunos de estos países han introducido tasas negativas, donde los bancos centrales efectivamente cobran una cuota a los bancos comerciales por tener depósitos. Estas cuotas a veces son pasadas a los depositantes, ya sea en forma de nuevos cargos o directamente con tasas de interés negativas. De acuerdo con los proponentes de la estrategia, en un ambiente de tasas negativas los bancos pierden un porcentaje del dinero que dejan ocioso, por lo que tienden más a prestarlo e impulsar la economía.

“En teoría, las tasas de interés por debajo de cero deberían reducir los costos del endeudamiento para las compañías y las familias, impulsando la demanda de préstamos”, escribieron 29 de enero Jana Randow y Simon Kennedy, de Bloomberg. “En la práctica, existe el riesgo de que la política pudiera hacer más mal que bien. Si los bancos hacen que más clientes paguen por guardar su dinero, el dinero tal vez termine bajo los colchones”.

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