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Analistas 04/09/2021

Una fuente alternativa de financiación

Pascal Rohner
Director de Inversiones de In On Capital

Factoring se puede categorizar como una estrategia de nicho dentro del segmento de la deuda privada que, al ser una clase de activos relativamente nueva, aún no es entendida completamente. Generalmente se refiere a préstamos hechos por cualquier parte que no sean bancos, cooperativas de crédito o entidades gubernamentales.

Actualmente, muchas pequeñas y medianas empresas (Pyme) alrededor del mundo tienen dificultades para obtener suficiente financiación a través de préstamos bancarios. El factoring se ha convertido en una atractiva fuente de financiamiento alternativa, ya que proporciona el capital de trabajo necesario para cumplir con las necesidades de caja a corto plazo. Este tipo de financiamiento proviene de la venta de cuentas por cobrar (aplicando un descuento) a una empresa especializada en factoring. Esta operación ayuda a las Pyme a cubrir la brecha ocasionada por condiciones de pago estrictas, por no decir abusivas, de ciertas empresas grandes como compradores de sus productos y servicios.

No hay duda de que es fundamental apoyar a las Pyme, grupo que a menudo se describe como la columna vertebral de la economía. Un sector de Pyme fuerte impulsa el crecimiento económico, crea nuevos empleos y reduce la pobreza.

Factoring no es una fuente de financiación nueva, ya que ha existido durante mucho tiempo y ha experimentado un crecimiento exponencial durante la industrialización y la especialización de las cadenas de suministro. La Gran Crisis Financiera fue otro catalizador, ya que muchos bancos empezaron a disminuir sus actividades de préstamo a empresas pequeñas y a establecer nuevos requerimientos de cumplimiento y costos de capital más altos. En los países desarrollados todavía son pocas las industrias que realmente dependen de la monetización de cuentas por cobrar. Sin embargo, en los mercados emergentes el potencial de factoring parece mucho más alto. La razón es que hay una gran escasez de financiación por parte de los bancos tradicionales, especialmente para las Pyme. Por lo tanto, son muchas empresas en una amplia gama de industrias las que realmente dependen de factoring como fuente de financiación. El apetito ha aumentado más últimamente, porque muchos fabricantes pequeños necesitan el capital de trabajo para sus gastos recurrentes, para aceptar órdenes más grandes y para expandir sus capacidades de producción.

A día de hoy aún son muchos los bancos que ofrecen el servicio de factoring, pero normalmente se enfocan en clientes más grandes. En el segmento de financiación de Pyme cada vez se ven más gestoras de activos privadas reemplazando a los bancos. El crecimiento de estas gestoras especializadas se explica principalmente por la alta demanda de inversionistas para este tipo de inversiones alternativas. Esta tendencia se puede explicar por la falta de rendimiento de los activos de renta fija tradicional. Por lo tanto, diversos segmentos de deuda privada han atraído considerable interés de inversionistas, especialmente desde la Gran Crisis Financiera. Esto resultó en un crecimiento impresionante de esta clase de activo. Hoy en día, factoring es una industria muy importante, pero se estima que experimentará un elevado crecimiento: el valor del mercado global de factoring en 2020 fue de US$3.200 millones, y se prevé que aumente a más de US$6.000 millones en 2028, que representa un crecimiento anual de 8.4%.

Factoring ofrece varias características atractivas para los inversionistas. Primero, es una estrategia relativamente líquida; estamos hablando de facturas que normalmente vencen en pocos meses. Por lo tanto, la duración de esta inversión es muy corta. A pesar de que el mercado secundario es poco profundo, o incluso inexistente, un portafolio de facturas diversificado crea mucha liquidez por sus vencimientos tan frecuentes. Esto permite que fondos de inversión especializados en factoring habitualmente ofrezcan liquidez mensual a los inversionistas; punto muy favorable en comparación a la mayoría de inversiones en mercados privados como Real Estate, Private Equity y otros segmentos de la deuda privada.

Segundo, una operación de factoring bien manejada permite, hasta cierto punto, traspasar el riesgo de crédito de una empresa pequeña a una empresa más grande, que generalmente tiene balances más sólidos. En una operación típica de factoring, una empresa de factoring compra facturas a productores pequeños, pero el deudor (el comprador del bien o servicio) paga la factura directamente en una cuenta de depósito de garantía controlada por la empresa de factoring. Dada la cantidad relativamente pequeña de estas facturas, las grandes empresas rara vez incumplen pagos tan bajos. Adicionalmente, las empresas de factoring suelen tener recurso total sobre el productor, a menudo incluyendo avales o garantías personales.

Tercero, hay cada vez más inversionistas que toman en cuenta factores de impact investing. Este término, que podríamos traducir como inversión con impacto, es una expresión que se utiliza en inglés para referirse a una estrategia de inversión que persigue, no sólo rentabilidad económica, sino también el desarrollo o impacto positivo de algún ideal social o medioambiental. Las inversiones en factoring, sobre todo en mercados emergentes, se caracterizan por tener más impacto económico y social positivo en comparación con las inversiones en empresas multinacionales.

En conclusión, en muchos segmentos y países el factoring es una fuente de financiación muy valiosa para las Pyme ya que les ayuda a superar los obstáculos financieros a corto plazo. Además, al liberar capital de trabajo, tienen más margen para hacer crecer sus líneas de producción. Al mismo tiempo, los inversionistas se benefician de retornos atractivos, de un impacto social y medioambiental positivo y de un riesgo controlado. Para conseguir esto, es crucial escoger bien a gestores especializados que ofrezcan exposición a oportunidades de factoring a través de portafolios de facturas diversificados.