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Mercados de acciones en nuevos máximos

Las bolsas estadounidenses han alcanzado nuevos récords históricos. El S&P 500 ha subido un 8% y el NASDAQ ha tenido retornos de 16% en lo que va de año. Probablemente, esta no sea la última vez que leamos estos titulares. Hay más potencial alcista, aunque esta visión podría sorprender a algunos inversionistas. 

De hecho, el flujo de noticias en EE.UU. no ha sido muy bueno últimamente. Cada vez es más evidente que el presidente Donald Trump todavía no tiene suficiente apoyo de su propio partido para implementar las reformas prometidas. Tal vez ni siquiera pueda cumplir con la construcción del famoso muro, que obviamente tiene poca relevancia económica. La reforma más importante sería la reforma fiscal, con una reducción de los impuestos corporativos e individuales. 

Es muy poco probable que tengamos avances importantes durante este año debido a la parálisis política en Washington. Obviamente, los medios aprovecharon los escándalos alrededor de la posible relación de la administración de Trump con Rusia y la despedida del director del FBI James Comey para describir el caos en la Casa Blanca, cuestión que probablemente sea exagerada. Realmente, en ausencia de nuevos escándalos, un “impeachment” del presidente parece muy poco probable. Y aunque haya una acusación de Trump, los mercados no necesariamente corregirían.  

El inversionista no debería de prestar demasiada atención al teatro político, mientras no haya un impacto real sobre el crecimiento de la economía real y las utilidades de las empresas. Con una tasa de desempleo de 4,3%, un consumidor confiado y un mercado de vivienda en recuperación, la economía real de EE.UU. sigue siendo saludable y la recuperación económica no está en peligro -con o sin reforma fiscal. Además, el sector corporativo tiene una dinámica muy positiva. 

Por un lado, las “nuevas” industrias, como la tecnología, están creciendo de una manera impresionante, lo que impulsa a los mercados. Empresas como Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet y Facebook están dominando el mercado y tienen más camino por recorrer. Con un peso de 22%, el sector tecnológico ya es el sector más importante en el S&P 500 – y los cinco nombres mencionados representan más de la mitad de este sector. El hecho que hace que seamos optimistas, es que en contraste con la burbuja puntocom, las empresas están aumentando sus utilidades en una manera saludable y la valoración sigue siendo razonable (aunque es cierto que ya no es barata). 

Por otro lado, la crisis del sector petrolero es parte del pasado. Hemos experimentado cierta volatilidad en el precio de crudo recientemente, pero con los recortes de producción de la Opep y un buen crecimiento de la demanda, es muy poco probable que tengamos nuevas caídas por debajo de US$40, a pesar del fuerte crecimiento de la producción de gas y petróleo de esquisto en EE.UU.. 

Con un precio de petróleo entre US$40 y US$60, estamos en un punto ideal para la economía. La mayoría de empresas petroleras pueden generar buenas utilidades y, al mismo tiempo, no causa presiones inflacionistas.  

El factor más importante que impulsa a las bolsas es la buena marcha de los resultados empresariales. Agregando la totalidad de las empresas en el S&P 500 en todas las industrias, las utilidades del primer trimestre de 2017 crecieron 14% en comparación con el año anterior, que fue el que experimentó el mayor crecimiento en 10 años. El crecimiento de las utilidades, y no el sentimiento político, es lo que realmente impulsa a los mercados. Por supuesto, en ausencia de reformas estructurales, el crecimiento de las utilidades se va a reducir en los próximos trimestres a un nivel más sostenible de alrededor de 7% y las futuras ganancias de las bolsas deberían de estar cerca de este nivel. 

La recuperación lenta, la ausencia de un estímulo fiscal y un precio de petróleo razonable, tienen sus ventajas. La falta de presiones inflacionistas permite que las subidas de tasas y la posible reducción de los balances de los bancos centrales vayan a ser moderadas. Por lo tanto, la burbuja en la renta fija no va a explotar en cualquier momento,  más bien se va a desinflar poco a poco. Esto significa que en varios segmentos de renta fija vamos a tener rendimientos reales cerca de cero, pero al menos no vamos a sufrir pérdidas significativas. 

El inversionista que quiere ganar más, pueden seguir invirtiendo en acciones, que deberían de tener uno o dos años más con rendimientos interesantes  hasta que llegue la próxima crisis. Se dice que hay que bailar mientras toque la música. Sobre todo porque hoy en día hay pocas alternativas liquidas interesantes. Tenemos buena dinámica en acciones, continuemos aprovechándola. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que nadie tiene una bola de cristal y nadie nos va a saber decir cundo es el momento de vender. Por eso, los inversionistas deberían de mantener la disciplina e invertir de acuerdo con su perfil de riesgo.