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Latinoamérica: la volatilidad ofrece oportunidades

El entorno macroeconómico sigue siendo positivo para Latinoamérica. El crecimiento económico está acelerando, gracias a un mayor crecimiento de la economía global y a la recuperación de las materias primas. Latinoamérica sigue vulnerable frente a una posible guerra comercial, aunque por ahora el enfoque del presidente de EE.UU. Donald Trump ha cambiado de Latinoamérica a China.

Por mucho tiempo, Latinoamérica se ha caracterizado por ser una región donde su principal patrón exportador son las materias primas. Hoy en día, cerca de 44% de las exportaciones son bienes primarios y se concentran en 15 productos, entre ellos petróleo, metales, semillas, entre otros. De acuerdo con datos esperados por la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe, las exportaciones e importaciones de Latinoamérica crecerían 10% y 6,1% en 2017 respectivamente, tras un periodo de contracción vemos humo blanco. Este punto de inflexión se ha dado por factores externos como el aumento de precios de productos básicos, pero aún con un tímido crecimiento en la cantidad de intercambios comerciales.

La dependencia de las materias primas es el gran talón de Aquiles de la región, pero el fin de la crisis inyectó un alivio temporal a Latinoamérica. Adicionalmente, los rumores de una posible reflación ha llevado a los inversionistas a poner en su radar los commodities y así cubrir naturalmente este riesgo. Por otra parte, un mayor crecimiento económico a nivel global, principalmente en Estados Unidos, uno de los socios comerciales más relevantes de la región impulsará la dinámica comercial favoreciendo el entorno económico de Latinoamérica.

En la búsqueda de una recuperación duradera y sostenible la región se ha encontrado con otra piedra en el zapato, el aumento de políticas proteccionistas y populistas impulsadas principalmente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, bajo el argumento de un comercio desleal y desigual. Trump ha golpeado la mesa pidiendo atención y ha puesto obstáculos al libre comercio a través de tarifas a productos importados desde EE.UU. Después, decide sentarse a negociar y calmar los humos como ya lo ha hecho al excluir algunos países de las recientes tarifas al acero y el aluminio, entre ellos países latinoamericanos como México y Brasil, que son grandes jugadores comerciales de la región. Como un conocido refrán, “confunde y reinarás”.

Este comportamiento ha despertado el temor de una posible guerra comercial en el mundo, puesto que importantes participantes del comercio internacional, como Europa y China, se han pronunciado al respecto con retaliaciones, poniendo en jaque y evaluación la importancia del comercio internacional. Hasta el momento es más el ruido generado y su impacto es menor, pero en caso de escalar podría ser un problema relevante para la región y su crecimiento económico, más aún para economías pequeñas, en las que el camino para crecer económicamente es el comercio exterior.

La renegociación de tratados comerciales como el Tlcan ha sido otra de sus armas. Este acuerdo se firmó 24 años atrás entre México, Canadá y EE.UU. Hoy, su renegociación se ha centrado en tres pilares, modernización, acceso de mercado y protección de los derechos de propiedad intelectual y “problemas pendientes”, como reglas de origen que se refiere al contenido local que deben tener los productos que se intercambian entre los países para que estén libres de aranceles. Recientemente, Trump cedió al no exigir que los productos negociados contengan por lo menos 50% de insumos
estadounidenses, punto delicado en la agenda de negociación que ha calmado las preocupaciones. La séptima ronda oficial de negociación se realizó a inicio de marzo y se acordaron seis capítulos y cuatro anexos, faltan 30 capítulos más, el tiempo se agota, todo parece indicar que el acuerdo llegará más pronto que tarde.

Recientemente, los mercados latinoamericanos también se han beneficiado de noticias alentadoras en el contexto de las políticas locales. En Brasil, la Corte Suprema rechazó el pedido de Lula de no ser encarcelado y la probabilidad de que pueda postularse como Presidente parecen muy bajas. En Colombia, las encuestas muestran un fuerte impulso para el candidato de centroderecha Iván Duque que ahora tiene considerables posibilidades de ganar la presidencia en la primera ronda. En Perú, el recién nombrado Presidente Vizcarra ha formado con éxito un nuevo gabinete. Hay esperanzas que algunas economías latinoamericanas puedan implementar reformas importantes para fortalecer los mercados domésticos y reducir sus dependencias externas. El país que parece más vulnerable es México, en donde el candidato izquierdista Andrés Manuel López sigue siendo el favorito en la carrera presidencial.

Es muy difícil de adivinar el resultado de elecciones y negociaciones comerciales. Habrá sorpresas y decepciones que causarán más volatilidad. Sin embargo, para Latinoamérica, y especialmente Brasil y Argentina, continuamos viendo vientos favorables en el actual entorno macroeconómico.