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Analistas 01/05/2020

El colapso del oro negro

Pascal Rohner
Director de Inversiones de In On Capital

El mercado de materias primas es uno de los más antiguos del mundo pues el intercambio de bienes básicos data de muchos años atrás. Este mercado se ha caracterizado por negociarse principalmente a través de contratos de futuros los cuales no son más que un tipo de acuerdo entre un comprador y un vendedor para intercambiar en una fecha futura, a un precio especifico una cantidad determinada de un bien. La primera transacción bajo esta modalidad se cree que se realizó en Japón en el siglo XVII involucrando la negociación de arroz.

El termómetro del mundo

El petróleo no es una de las formas más baratas de producir energía. No obstante, aún es la principal fuente de consumo de energía del mundo. De acuerdo con el informe “BP statistical review of world energy 2019” del gigante energético British Petroleum, el crudo continúa liderando el consumo de energía mundial por tipo de combustible con el 27%, seguido del gas natural con el 24%. Por lo tanto, el precio que mantenga el oro negro nos da una guía de la salud del mundo.

En tiempos de recesión y debilidad económica se suelen tener precios bajos y en tiempos de bonanza económica suele ser lo contrario, precios altos. Es por ello que el petróleo se podría definir como el termómetro del mundo.

Heridas de guerra

Actualmente el petróleo sufre un desbalance extremadamente fuerte. Las cuarentas alrededor del mundo han destruido la demanda de petróleo. Se estima que la disminución podría estar alrededor de los 30 millones de barriles diarios (mbd) que persistirá durante abril y mayo. Teniendo en cuenta que en febrero la producción mundial de petróleo fue de 98,3 mbd y la demanda se estimaba en 98,8 mbd, se podría concluir que cerca de 1/3 de la demanda desapareció.

Ahora bien, el exceso de producción ha causado que los lugares donde se almacena petróleo estén prácticamente llenos. La compañía de almacenamiento de petróleo independiente más grande del mundo, Royal Vopak NV, dijo que el espacio para que los comerciantes almacenen combustibles crudos y refinados se ha agotado como resultado de la abundancia de petróleo creado el brote de Covid-19 (coronavirus). Hasta se ha optado por almacenar petróleo en mar abierto, se estima ha aumentado alrededor de 250 millones de barriles.

La estocada final

Como si faltaran problemas, una cuestión técnica fue la estocada final para el oro negro. El mercado de petróleo se negocia principalmente por contratos de futuros con diferentes vencimientos, el gráfico de todos estos contratos en una línea de tiempo es lo que se conoce como curva de contratos de futuro. El contrato con el vencimiento más cercano se denomina “front month” y sirve como referencia del precio de la materia prima, pero esto no quiere decir que sea el único precio disponible pues existe un contrato para cada mes del año, e incluso para los años siguientes con su respectivo precio.

Cuando el contrato más cercano vence (21 y 30 de cada mes para las referencias WTI y Brent, respectivamente) las partes involucradas deben cumplir con lo acordado, y en especial para la negociación de petróleo WTI existe una condición física de entrega en los campos de almacenaje petrolero en Cushing, Oklahoma. Pero al existir un problema de almacenaje, la semana pasada los compradores hicieron algo inimaginable, estar dispuestos a pagarle a alguien para no recibir los barriles acordados, como resultado vivimos precios negativos en el petróleo por primera vez en la historia, US$-40 por barril. Recordar que el 2020 se inició con un precio de referencia de US$60 por barril.

Además, cuando suceden este tipo de eventos, normalmente el precio spot o de los contratos a más corto plazo son menores que los de largo plazo resultando en una formación conocida como “contango”. Si sucede lo contrario se conoce como “backwardation”. La formación de contango no es más que la muestra de la difícil situación de sobreoferta y poca demanda del mercado de petróleo.

¿Volverá a suceder?

Estos movimientos erráticos que reflejan una realidad económica pero que se exacerban debido a cuestiones técnicas, posiblemente continuarán en el corto plazo, más aún cuando se espera que el mundo siga inundado de petróleo gran parte de mayo.

Tan pronto como se puedan dar aperturas parciales de las economías, la disminución en la demanda de petróleo podría ser menor. Adicionalmente el recorte en la producción acordado por la Opep+ (9,7 mbd) y de otros países como Noruega, Brasil, entre otros junto con la disminución de taladros activos en EE.UU, (febrero alrededor de 1000, abril 490 según Baker Hughes), la diferencia entre la oferta y la demanda se estrechará generando una posible estabilización en los precios.

¿Es el fin económico y del crudo?

Como se mencionó anteriormente, los precios del crudo son el termómetro del mundo. Los niveles actuales son el fiel reflejo de un mundo débil y en recesión. Sin embargo, es posible que lo peor ya lo hayamos vivido pues, aunque el contango se mantenga, los contratos de mayor plazo han comenzado a mostrar una mayor estabilidad sin desconocer que los precios están extremadamente bajos y de mantenerse tendrán impactos negativos como lo son quiebras, impagos y dificultades de financiación tanto para empresas como para países.

Por otra parte, el recorte en planes de inversión, exploración y Capex en general del sector energético, tendrá un impacto pues no podrá cubrir en un momento determinado las necesidades de un mundo en recuperación pues se necesitará energía para para autos, maquinaria, dispositivos electrónicos, entre otros, algo que posiblemente se reflejará más hacia el 2021, empujando los precios a niveles más racionales.

Sin duda la crisis no durará toda la vida, pero es probable que nuestros ojos estén evidenciando la caída del trono del rey petróleo pues probablemente dejará de ser la principal fuente de energía, abriéndole paso a otras fuentes renovables o quizá, haciendo una venia al inicio del imperio del gas el cual a pesar de ser considerado un combustible fósil es menos contaminante, algo favorable en un mundo poscovid que le dará mayor relevancia a estos aspectos.

Con colaboración de Diego Fernando Agudelo López