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Diversificación, el único plato gratis

Anthony Davidow, estratega de asignación de activos (asset allocation) en Schwab, reexaminó recientemente en un artículo para la revista “Investments & Wealth Monitor”, la llamada “Modern Portfolio Theory” (donde se describe la frontera eficiente, y que valió a Harry Markowitz el premio nobel). Markowitz llamó a la diversificación “la única comida gratis en finanzas”. La idea es que, al diversificar, un inversor obtiene un beneficio (un riesgo reducido) sin pérdida de rentabilidad. 

Desafortunadamente, las correlaciones han aumentado desde mediados del siglo XX (cuando Markovitz tuvo la ins- piración). En particular, la correlación geográfica ha aumentado y eso restringe el valor nutricional de esa comida gratis. En otras palabras, para un inversor americano, que ha visto como el S&P 500 tiene un comportamiento extraordinario, ¿por qué debe asignar inversiones fuera de Estados Unidos? Esa es la pregunta que Davidow pretende responder en su artículo titulado “Por qué el Asset Allocation global todavía tiene sentido”.

 Una respuesta corta: un inversor debe invertir fuera de Estados Unidos porque Estados Unidos no es el único país donde hay crecimiento. Davidow cita al Fondo Monetario Internacional, que proyecta el crecimiento de Estados Unidos en solo 2,3% para 2017, y al mismo tiempo proyecta el crecimiento de las economías emergentes y de los países en desarrollo en  4,5%. 

Extendiendo algo más esa respuesta, Davidow dice que hay una “rotación natural de las mejores y peores clases de activos de un año para otro”. Por ejemplo, las empresas de gran capitalización de Estados Unidos, según su peso en el S&P 500, fueron las que mejor retorno obtuvieron en el período 2013-2015; los mercados emergentes estuvieron entre las peores inversiones entonces. 

Sin embargo, en 2016 los mercados emergentes mostraron rentabilidades más altas y las valoraciones de las compañías del S&P 500 alcanzaron niveles más ajustados, lo que es coherente con las proyecciones del FMI para 2017. Los inversores se beneficiarían de la exposición a mercados emergentes, pero probablemente se sientan incómodos con un gran porcentaje de su cartera en esta clase de activos volátiles. Conviene entonces repasar el concepto de frontera eficiente.

 En general, Davidow cree que la visión de Markowitz sigue siendo valiosa. La “comida gratis” se ha convertido en un plato gratis, pero sigue siendo una locura rechazarlo. Incluso durante periodos de estrés en el mercado, donde las correlaciones aumentan porque todo el mundo corre hacia los mismos activos refugio huyendo de lo que no es “seguro”, la correlación no es perfecta. De este modo, la diversificación sigue siendo valiosa. 

La mejor respuesta al mundo más interconectado en el que vivimos no es borrar por completo de la pizarra la teoría de la frontera eficiente, sino reconocer que “las estrategias de asignación de activos pueden ser dinámicas, tanto en la elección de clases de activos como en los ajustes tácticos, para tener la asignación adecuada que permita adaptarse en el corto y largo plazo a los cambios del mercado o del entorno macroeconómico”. Como ejemplo muy simple de diversificación, Davidow presenta un gráfico que muestra US$100.000 invertidos a principios de este siglo en tres carteras distintas. Si todo el dinero hubiese sido invertido en el S&P 500, ahora valdría US$230.437. 

Si todo hubiera sido invertido en una cartera con 60% de acciones y 40% de bonos, lo habría hecho algo mejor, y ahora valdría US$233.818. Y finalmente, si hubiese sido invertido en una cartera completamente diversificada, según lo definido por Morningstar Direct y Schwab Center for Financial Research, que reflejara un rango en regiones geográficas, tamaño de capitalización, liquidez del activo, etc., ahora valdría US$280.609. “Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”. Sin embargo, lo que las rentabilidades pasadas sí que revelan es precisamente que la diversificación puede amortiguar los shocks del mercado. En el período utilizado para esas tres carteras hipotéticas hubo dos grandes shocks en el mercado: la explosión de la burbuja tecnológica al comienzo de siglo y la crisis financiera de 2008. El plato gratis consiste en la capacidad de la cartera más diversificada para amortiguar tales shocks, y con el tiempo para recuperar las pérdidas y crecer.

 Marlin Naidoo, jefe de Hedge Fund Consulting America en Deutsche Bank, a través de la encuesta anual de inversiones alternativas del banco, coincide con Davidow. Naidoo dice que los inversores están invirtiendo más que nunca en hedge funds y habla de la proliferación de estrategias y productos descorrelacionados que ratifican la diver- sificación, entendida de la misma manera que Markowitz. “El número de estrategias disponibles se ha incrementado, y ahora van desde simples productos alternativos de bajo coste hasta productos con mayor alfa pero más complejos, que han visto mejoras debido a avances en áreas como el aprendizaje de las máquinas, la computación cuantitativa y el Big Data en la nube”.