.
Analistas 02/12/2023

La educación que tiende puentes

P. Harold Castilla Devoz
Rector General de Uniminuto

Durante la semana anterior, el país vivió algunos momentos que llamaron la atención de todos sus ciudadanos respecto a la “bocanada de aire” que el Presidente de la República manifestó estar tomando gracias a las propuestas de diálogo con gremios, expresidentes y empresarios. En cada uno de estos encuentros se trataron temas relacionados con las reformas en curso de estudio y aprobación, y con el comportamiento de la economía que tiende a complejizarse más de lo previsto. En este contexto, también la educación salió una vez más al ruedo, pensándose como el camino efectivo para la transformación, si de verdad se quiere que el país cambie de ruta, y genere una mayor confianza para todos los sectores.

Es claro que Colombia requiere de sentimientos de confianza en su ciudadanía. Confianza en un estamento político, económico y social que debe quitar todo atisbo de incertidumbre política, y de polarización. El mantenimiento de la paz y la seguridad no solo afecta aquellas regiones del país donde se desarrollan enfrentamientos armados, sino a toda población civil, principalmente mujeres y niños.

Aunque existan otros desafíos, este es solo una muestra de que todos pertenecemos a una misma “casa común” y bien valdría la pena preguntarnos: ¿cuál es nuestra comprensión de estos desafíos?, ¿cómo aportamos al cambio?, ¿nos reconocemos como parte de una única sociedad colombiana y también global?, y ¿cómo contribuimos desde la individualidad y la colectividad al cuidado integral de la “casa común”?

No somos ajenos a los desafíos de la vida nacional, pero estos también están conectados con los retos globales. De allí la importancia de educar con enfoque de pensamiento y análisis crítico, donde nuestros estudiantes deben tomar el pulso de los acontecimientos y desarrollar en sus aprendizajes una serie de competencias que permitan un camino que aporte al compromiso ciudadano. Finalmente, este deberá ser el objetivo del proceso formativo a través de sus diversas acciones de docencia, investigación y proyección social y, por ello, la apuesta de una educación para la ciudadanía con perspectiva local y global. Debido que todos vivimos bajo el mismo “techo”, en el mismo planeta, con realidades distintas y similares a la vez, afrontamos los mismos desafíos, de una o u otra manera, es allí, que hablamos de ciudadanos locales y globales.

Educar en la ciudadanía local y global es buscar que nuestros estudiantes asuman su compromiso en el sentido de pertenencia a una comunidad más amplia, es decir, más allá de su propia familia y sus círculos más inmediatos, y piensen en la humanidad, en un sentido extendido. Que comprendan e interpreten la interdependencia política, económica, social y cultural, y las interconexiones entre los niveles local, regional, nacional y mundial. Los estudiantes tendrán que responsabilizarse (con ética), como ciudadanos locales y globales, que propenden por la defensa de la dignidad humana y promueven una solidaridad dinámica y permanente, así como el reconocimiento de un mundo compuesto por distintas culturas y pensamientos, que lo enriquecen, y por el respeto a la diversidad.

En conclusión, el reto educativo es para que los atributos de un ciudadano local y global sean: informados y capacitados con espíritu crítico, socialmente conectados y respetuosos de la diversidad, y éticamente responsables y comprometidos.

Con estos atributos en mente, ¿cuál es nuestra propuesta como Instituciones de Educación Superior para formar ciudadanos locales y globales?

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA