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Analistas 01/05/2021

Generar conocimiento

P. Harold Castilla Devoz
Rector General de Uniminuto

Estamos viviendo las consecuencias de un mundo cambiante que se manifiesta en las diferentes dimensiones que atañen al ser humano. Esta realidad es el resultado de la globalización. La creciente globalización ha desatado cambios en el paradigma clásico de las Instituciones de Educación Superior (IES), precisamente porque el mismo fenómeno ha dejado ver nuevas realidades y demandas sociales y científicas que cada día son de mayor fuerza para lo que se conoce como sociedad del conocimiento (Druker, Peter, 2002). Por tanto, dicha globalización también ha afectado el desarrollo de la educación. Se genera así una relación interdependiente entre globalización, sociedad de conocimiento y educación.

En este contexto, cabe señalar las características de la sociedad del conocimiento como son: la ausencia de fronteras (el conocimiento viaja sin ninguna posibilidad de muros), la existencia de una movilidad ascendente (es fácil adquirir educación) y los medios de producción están a la mano (se requiere siempre el conocimiento para desarrollar la tarea); todo esto atravesado, impregnado, por las apuestas digitales que han permitido que este mismo conocimiento, y esta sociedad de la nueva economía pueda ser cada vez más productiva, competitiva e innovadora.

Asumidas las características del cambio de la sociedad actual y en relación con las IES (es decir, con la educación superior) es de resaltar que esta misma resulta tocada, interpelada, por esta nueva sociedad en varios aspectos que podríamos resumir así:

• La mirada que el Estado y la sociedad tienen de las IES: se exige de estas mayor calidad, investigación, cobertura y proyección social. Se demanda mayor logro en la investigación aplicada, en la formación de alto nivel, en la equidad social y en la conexión con el sector productivo. Se evidencia que los cambios sociales son cada día mayores, más profundos y las IES deberán vivir en tensión constante para dar mejores respuestas a estos cambios.

• Cambios en la manera de producir y trabajar: se requieren personas con competencias y conocimientos desarrollados, capaces de interactuar con nuevos modelos de gestión, producción y comercialización. De allí, que los cambios en las IES sean necesarios, y que ese paradigma tradicional de formación sea cuestionado, generando un nuevo reto en el cómo formar a esos trabajadores del presente de la sociedad del conocimiento.
• Se ha dado una amplia diversificación en la institucionalidad de la generación de conocimiento: no sólo el conocimiento se produce hoy en los centros universitarios tradicionales. La hegemonía de las IES tiende a diluirse en la creación de otras formas de generar el conocimiento que requiere la sociedad y que compiten en calidad y desarrollo.

• Se consolida la economía del conocimiento. Este es y será un factor de producción en todo el panorama de la economía mundial. Aquí nace un reto claro para las IES que tendrán que construir sociedades del conocimiento. Ello implica cambios relacionados con la internacionalización de su quehacer misional y con la actualización de sus planes curriculares y de sus propuestas de programas académicos desde las áreas de conocimiento (sin saber ciencia cierta cuáles serán las profesiones del futuro), con una mayor profundidad e impacto de las dinámicas investigativas, con las innovaciones pedagógicas -en coherencia con las tecnologías de la información y comunicación-, y por supuesto, con mejores indicadores de gestión.

Podemos pensar en las diversas amenazas, pero mucho más en las oportunidades para propiciar efectos positivos en el crecimiento económico, inclusión social, equidad y pertinencia de la misma educación superior, solución a problemas sociales, mejor acceso a la información, al conocimiento y a las habilidades, a las competencias y a las experticias profesionales, etc.