Analistas

Sin empresa familiar no hay futuro

GUARDAR

Núria Vilanova

En mi opinión, empresa familiar y potencial económico son un binomio indisoluble a la hora de valorar la fortaleza de cualquier nación. Y es que entre 70% y 90% del PIB global, y entre 65% y 75% del empleo mundial tiene su origen en empresas familiares, ya sean desde un pequeño taller a grandes corporaciones como Samsung o Volkswagen, por ejemplo.

En Latinoamérica la situación es similar. 90% del PIB y 70% del empleo que genera el sector privado lo hace a través de empresas familiares. Colombia no es una excepción. Según Confecámaras, 86,5% de sus empresas son familiares, y el dato negativo es que solo 13% de ellas -poco más de una de cada diez- llegará a la tercera generación.

Por tanto, hay que dejar de pensar en la iniciativa privada como algo abstracto, y ser conscientes de que, en la mayoría de las ocasiones, tiene cara, nombre y apellidos. Y muy concretos. Son empresas familiares, de las que depende el futuro de nuestra economía y, también, de nuestra sociedad. Es mucho lo que nos jugamos.

En Atrevia, junto a The Family Advisory Board, hemos realizado un estudio entre 500 medianas y grandes empresas familiares españolas para conocer mejor cómo se organizan, y cuyas conclusiones son extrapolables a Colombia. Algunas de ellas son que en la mitad de los casos no tienen un acuerdo de accionistas, protocolo o similar; que tres de cada cuatro carece de planes de formación para los miembros de la familia o que únicamente dos de cada diez facturan más de la mitad de su cifra de negocio en el exterior.

Y si nos centramos en la comunicación, solo 5% tiene planes actualizados para conectar con clientes y grupos de interés en situaciones de crisis; a lo que se suma una escasa actividad en materia de asuntos públicos y relaciones institucionales. Una carencia muy relevante, cuando 52% de las empresas familiares identifican los cambios en el entorno económico, social y político como la principal amenaza externa.

Estos resultados, lejos de generar inquietud, requieren un análisis positivo. Existe margen para mejorar el funcionamiento de las empresas familiares. Para ello hay que avanzar en dos sentidos: desarrollar políticas públicas de apoyo a la empresa familiar e impulsar procesos de mejora interna en la gobernanza de estas instituciones.

En lo que se refiere a esas políticas públicas, por volumen de negocio y empleo, la empresa familiar sería el mayor lobby de cualquier país. De ahí que sería muy buena idea situar sus demandas en los primeros puestos de la agenda política. Además, si queremos favorecer el crecimiento económico y simultáneamente fortalecer el bienestar social, lo inteligente es apostar por la empresa familiar mediante incentivos fiscales: con medidas que faciliten el relevo generacional o desarrollando instrumentos que faciliten su apertura y presencia en nuevos mercados. Se lo debemos. Ellas soportaron lo peor de la crisis, y gracias en buena parte a su sacrificio hemos salido de ella.

Y, en lo que afecta a los procesos de mejora interna, hay que animar a todas las empresas familiares a dar ese paso. En Atrevia lo hicimos, y merece la pena. Nacimos hace 30 años en España y hoy estamos presentes en 16 países de Europa y América. A todas las empresas familiares les ofrecemos nuestra experiencia y nuestro asesoramiento en comunicación, posicionamiento estratégico y asuntos públicos para que sigan creciendo. Conocemos sus inquietudes y sus debilidades, pero también sus fortalezas y su ilusión. Somos una de ellas.

Más columnas de este autor
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés