Analistas

Los grandes desafíos de América Latina

En el ámbito económico, América Latina se halla ante una nueva encrucijada, como ya ocurriera en los años 80 y 90 del siglo pasado. Tras tres lustros de crecimiento, cambios estructurales y avances socioeconómicos, la región superará en 2017 un parón de dos años, pero debe repensar el rumbo y acomodarse al cambio tecnológico que trae la IV revolución industrial y su impacto en el sistema económico. Ya no cabe esperar a un nuevo boom de las commodities, sino adaptar las economías con profundas reformas al cambio de época al que asistimos. No solo hay que modificar la matriz productiva y dotar de mayor valor agregado a productos y servicios, hay que avanzar hacia los nuevos modelos económicos y paradigmas de negocios que el entorno digital ha generado.

Y junto a la superación de este rezago en la economía digital, de cuyo éxito depende la incorporación de los países al carro del futuro económico, la región debe reducir o eliminar las trabas que, pese a los esfuerzos, aún subsisten: actuar para atajar el déficit de infraestructuras, para introducir modelos energéticos amigables con la sostenibilidad, para impulsar la calidad de la educación y mejorar competitividad y productividad. Y todo sin olvidarse de mantener la lucha contra la informalidad laboral y fiscal y el combate a la exclusión y la pobreza.

Es cierto que la economía ha madurado en los últimos 30 años (es más fuerte, abierta y estable) y que su sector privado ha avanzado y se ha internacionalizado, pero ahora se corre el peligro de caer en el estancamiento. Latam crecerá 1% en 2017 y 1,9% en 2018. La economía reanuda la marcha, sí, pero a baja velocidad. Las cifras confirman que la mayoría de países (salvo Venezuela) ya no están sumidos en crisis ni en una progresiva ralentización, sino atrapados en una dinámica de débil crecimiento. A corto, se puede concluir que el problema no será decrecer ni que disminuya el crecimiento. sino en que la expansión se sitúe lejos de los índices que posibilitarían un salto en el desarrollo, es decir, crecimientos en torno a 5%. La actual baja expansión va camino de transformarse en una característica estructural y sin reformas es altamente improbable que se produzca la aceleración deseada.

La situación actual ha puesto al descubierto talones de Aquiles que permanecieron ocultos en la bonanza (2003-13). El auge no fue aprovechado en su totalidad, pese a los innegables avances, para resolver muchas asignaturas pendientes. Se precisan reformas destinadas a mejorar la competitividad y productividad con políticas que favorezcan la inversión en capital físico (infraestructuras y logística) -mediante alianzas público/privadas- y en capital humano (educación). Reformas que apoyen la diversificación productiva y de mercados de exportación a la vez que incentiven innovación y emprendimiento. Y una mayor cooperación público-privada en todos los órdenes, especialmente en el tecnológico, para no perder el tren de la nueva economía digital al mismo tiempo que se combaten rezagos históricos.

De todos estos retos se debatirá en el próximo I Congreso del Ceapi, organismo nacido con la vocación de aunar esfuerzos empresariales y económicos en la Comunidad Iberoamericana y que reunirá en Madrid a más de 400 empresarios, probablemente en el mayor congreso de este tipo producido en España. Los desafíos de Latam son los de la península Ibérica, de toda una Comunidad Iberoamericana llamada a desempeñar un rol cada vez mayor en el plano mundial si actúa unida.