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Colombia, futura potencia en turismo

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Núria Vilanova

Los datos son claros: la llegada de turistas a Colombia en los primeros meses de este año creció 46%, según fuentes oficiales. Y según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, este sector crecerá 3,2% en 2018 en el país. Y no es solo este ejercicio: desde que acabó el conflicto, el turismo internacional hacia Colombia viene creciendo casi tres veces más que la media mundial, según la OMT, y más de ocho veces el promedio de las Américas.

En 2017 Colombia recibió 3,2 millones de viajeros, 24,7% más que en 2016, y no solo de mercados tradicionales como Estados Unidos, sino de Europa y Asia.

¿A qué circunstancias se debe este incremento del atractivo turístico colombiano? Un elemento decisivo ha sido el comienzo de la economía del posconflicto y el aumento de la seguridad, pero también la mejora de la imagen internacional del país como destino para la inversión extranjera y el impulso desde los poderes públicos y el sector privado a este importante segmento, que ha aumentado el atractivo de las tierras colombianas como destino.

Pero llegar a ser y consolidarse como potencia turística obliga a Colombia a ir más allá: a impulsar un plan integral que ataque muchas de las carencias estructurales que aquejan al país. La ‘industria turística’ se inserta dentro del conjunto de la economía nacional y si los elementos que la rodean no funcionan bien, ella tampoco lo hará.

En primer lugar, los turistas que llegan deben sentirse seguros. Y eso es algo en gran parte ya ha conseguido tras la reducción de los niveles de inseguridad desde 2002. Pero hay mucho más, un potencial que hay que desarrollar para convertir este sector en un vector clave de desarrollo.

La industria necesita facilitar la estancia a los turistas a través de buenas infraestructuras. El reto pasa por solventar la falta de conectividad vial, digital y logística y mejorar la infraestructura hotelera.

Convertirse en una potencia turística incluye, además, ofrecer una diversificada oferta de destinos: no solo el de sol y playa, sino también el cultural-histórico, los destinos de aventura, ecoturismo, turismo ornitológico y agroturismo.

E implica invertir en educación (trabajadores especializados en el rubro) y en nuevas tecnologías, para tener mayor capacidad de llegada y ofrecer mayores comodidades a los posibles clientes.

Y también implica comunicar bien esos esfuerzos, en refuerzo del eje de promoción y mercadeo. Forjar una estrategia de comunicación y marca que dote de mayor visibilidad y atractivo al mercado para inversores y viajeros, como bien sabemos en ATREVIA, donde contamos con amplia experiencia en este segmento, adquirida mediante nuestra colaboración y trabajo en proyectos como el de marca-país de El Salvador; el plan de marketing turístico de Costa Rica; la comunicación de la renovación del centro histórico de Santo Domingo o el posicionamiento digital de la ciudad de Madrid, entre tantos otros.

El Gobierno Duque anunciaba en agosto una hoja de ruta para reimpulsar un sector llamado a ser pulmón económico: simplificar trámites; combatir la informalidad; aumentar la conectividad aérea; acrecentar infraestructura aeroportuaria y hotelera; hacer una efectiva promoción turística; desarrollar el mercado; atraer inversión y lograr mayor competitividad en precios.

Colombia es un maravilloso país que posee los elementos necesarios para llegar a ser una potencia mundial de la industria turística: tiene los mimbres, pero debe acompañarlos de un plan integral, visión a largo plazo y constancia.

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