Analistas 20/08/2020

Bogotá y Cundinamarca: ¡Adelante!

El 6 agosto Bogotá cumplió años. Sucedió en medio de una crisis mundial. Nos encontró aislados, resistiendo y con la incertidumbre de un futuro aún nebuloso. A pesar de ello, pudimos celebrar. No solo vitoreamos que la ciudad sigue creciendo y acogiendo a todos los que llegan a sus puertas, también festejamos un logro sinónimo de progreso: la conformación de la Región Metropolitana Bogotá Cundinamarca.

La noticia se concretó hace un par de meses en el Congreso luego de un largo camino que tuvo buen final gracias al trabajo de muchas personas, y donde se destacó la labor de Juanita Goebertus y su equipo, quienes impulsaron sin descanso una iniciativa que muchas veces naufragó en el pasado.

La expedición del acto legislativo que permite la existencia de la figura en nuestro territorio, es apenas un primer paso. Hoy todo está por hacer y nos emociona pues las posibilidades son infinitas. Ahora tenemos el reto de, entre todos, formular una ley orgánica que determine de qué forma y bajo qué condiciones la Región Metropolitana va poder andar.

A partir del diálogo nacen grandes ideas, por eso, en la Secretaría del Hábitat, organizamos un foro virtual al que nombramos, Ventajas y Desafíos de la Región Metropolitana Bogotá Cundinamarca. Asistieron varios expertos quienes opinaron sobre la trascendencia que tiene esta figura en lo administrativo, lo económico y lo social.

Se trataron muchos temas: el deber que tenemos de trabajar en equipo desde el sector público; delimitar la forma de administrar; el manejo equilibrado de las finanzas; cuidar la estructura ecológica, propender una movilidad sostenible y alinearnos con los objetivos mundiales de desarrollo, fueron las principales líneas de exposición.

Este asunto, que puede sonar técnico, es una apuesta enorme como capital, como región, y como país (recordemos que en la zona central se produce 35% del PIB nacional). Si observamos distintos referentes encontraremos cómo en otros lugares del mundo han entendido que la metrópolis optimiza sus índices de desarrollo en tanto se conecta con los municipios aledaños.

Guadalajara, en México, es ejemplo en el continente. Gracias a una reforma constitucional y a una gestión acertada, el área metropolitana destina un presupuesto que se administra entre los municipios miembros con el propósito de articular políticas de infraestructura, mejoramiento de prestación de servicios públicos y manejo de residuos. Lo mismo sucede en Barcelona cuya área metropolitana data de 2010 o en Brasil, donde la Empresa Paulista de Planeamiento Metropolitano (Emplasa), fundada en los 70 coordina a nivel macro varias áreas en ese país.

La región metropolitana es importante, más allá de un tema de números y reordenamiento territorial. Esta nos une, nos hace fuertes frente a los retos que están por venir. Nos permite derribar ideas fijas, como la que nos convenció de que el progreso solo se logra desde la soledad de la gran capital.

Pronto empezará un nuevo gran diálogo abierto entre distrito y región. Ahí, tendremos mucho que pensar y aprender, pero seremos optimistas. Solo así consolidaremos un futuro donde las nuevas generaciones encuentren días prósperos y felices.