España está indignada porque la etarra Inés del Río logró que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos desvirtuara la “Doctrina Parot” que creó en 2006 el Tribunal Supremo Español, cuando arbitrariamente cambió la interpretación de la ley de reducción de condenas con el fin de evitar la liberación de Henri Parot, considerado el etarra más sanguinario. La desvirtuada doctrina consiste en aplicar la reducción lograda por el preso a cada una de las penas a las que ha sido sentenciado y no a los 30 años de estancia máxima en prisión, por ello del Río, que obtuvo una reducción de pena de nueve años por los trabajos realizados en prisión, no fue liberada en julio de 2008.