ANALISTAS

El peor trimestre
viernes, 24 de julio de 2020

Más columnas de este autor Miguel Ricaurte

Cerramos el que será el peor trimestre en materia económica de este siglo. Las cifras a mayo muestran que habrá una gran contracción de la actividad producto del choque del coronavirus y de las medidas sanitarias tomadas por las autoridades para prevenir el colapso del sistema de salud y las pérdidas de vidas. Tras entrar en una cuarentena estricta a fines de marzo, Colombia siente el impacto en términos de crecimiento y empleo. Y si bien lo más severo del choque probablemente ya ocurrió, la normalización sería lenta y no está exenta de riesgos, como lo muestra el rebrote de casos a nivel nacional e internacional.

Las medidas sanitarias dominan la dinámica de la actividad en el corto plazo. El Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE), que cayó en promedio 14,1% año a año entre marzo y mayo, da cuenta de una marcada contracción de la actividad. La debilidad ha estado liderada por menor actividad del comercio al por menor (que cayó más de 24% en promedio en los meses de marzo a mayo), con una gran baja en las ventas de vehículos (retrocediendo en casi 2/3 en el mismo periodo), aunque la producción manufacturera cayó en similar cuantía. Con esto, estimamos que el crecimiento anual del PIB del segundo trimestre bordearía el -15%, la mayor contracción desde que se tiene registros trimestrales en Colombia.

Parte de la caída de la actividad se revertiría con la sola normalización de las restricciones de movilidad. De hecho, el levantamiento parcial de las cuarentenas durante mayo dio cuenta de una marcada alza en las ventas del comercio y la manufactura (ambas crecieron en torno a 15% con respecto a abril). Es así que estamos esperando una mejora significativa de la actividad en lo que resta del año: mientras la economía se habría contraído algo más de 7% durante el primer semestre, esta caería “sólo” cerca de 5% en el segundo. Es por ello que hablamos de un choque transitorio.

Aun así, puede haber costos de mediano plazo, pues la menor actividad conlleva a un deterioro marcado del mercado laboral. La tasa de desempleo nacional se duplicó en 12 meses para alcanzar 21,4% en mayo (la mayor desde 2001), promediando casi 18% entre marzo y mayo. No solo hay un menor número de trabajadores ocupados (17,2 millones en mayo, 5 millones menos que un año atrás), sino también hay muchas personas (en torno a 3,3 millones de colombianos) que optaron por ni siquiera salir buscar empleo ante las difíciles perspectivas. La pérdida de empleos y la menor formalización del mercado laboral pueden ser difíciles de revertir, especialmente en un escenario de normalización potencialmente lento.

La variable clave para el futuro será la forma de la recuperación: ‘V’, ‘W’, ‘U’, o ‘L’. El ejemplo de países que llevan la delantera en el proceso de la salida de las medidas de restricción sanitaria permite descartar recuperaciones rápidas (con forma de ‘V’) así como escenarios donde no se recupere la actividad (‘L’). El proceso sería lento, pero no por ello “regular” (con forma de ‘U’), sino más bien una ‘W’ o una serie de estas, donde las reaperturas permiten mejoras en actividad, pero cierres parciales o totales, conllevan a nuevas caídas en esta. Es por ello que las medidas de apoyo (monetarias y fiscales) se hacen muy necesarias, sobre todo con el objetivo de limitar el daño de corto plazo de lo que hasta ahora es un evento transitorio.