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Analistas 30/03/2021

La reactivación económica se detuvo en enero

Mauricio Santa María - Anif
Mauricio Santa María S., presidente de Anif

En días recientes, el Dane dio a conocer los resultados en materia económica para el primer mes del año. Recordemos que enero se caracterizó por un aumento en los índices de contagios y muertes por el SARS-CoV-2. Por lo anterior, varios centros urbanos del país implementaron una serie de medidas encaminadas a contener el pico, como toques de queda, cuarentenas sectorizadas, el pico y cédula y restricciones a la movilidad. Las políticas se tradujeron, en términos económicos, en la caída generalizada de la demanda agregada por bienes y servicios por los hogares. Como veremos, además, las medidas tuvieron un fuerte impacto en todos los sectores de la economía, que retrocedieron en la senda de recuperación y presentaron resultados peores a los observados en diciembre del año pasado. Como era de esperarse, la confianza de los consumidores también reaccionó de forma negativa y, con eso, disminuyeron las expectativas de recuperación hacia adelante. En ese orden de ideas, en esta columna estudiamos las cifras más recientes del ISE, la industria, el comercio y la construcción. Así mismo, analizamos los datos de confianza de las Encuestas Pulso del Dane y las posibles consecuencias que estos resultados tienen para las perspectivas de recuperación.

En enero, el Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE) registró una contracción anual de 4,63%, casi 2pps superior a la observada en diciembre. El dato sorprende a la baja a los analistas. Solo por mencionar algunos, Bancolombia estimaba una caída de 3,5%, mientras que Banco de Bogotá proyectaba una variación anual de -4,3%. En otras palabras, los resultados muestran que el golpe a la actividad económica fue mayor a lo inicialmente estimaba la mayoría del mercado. Por su parte, la variación intermensual del indicador, en la serie corregida por efectos estacionales y de calendario, fue de -1,53%, frente a las expansiones cercanas al 1m5% observadas en noviembre y diciembre. La ruptura en las variaciones intermensuales positivas y en el registro de contracciones anuales, que desde abril eran cada vez más pequeñas (con excepción de agosto), revierte la senda de reactivación.

La rama de mayor contribución al resultado anual fue la de actividades terciarias, que se compone del sector de servicios y comercio. En efecto, con una participación de 68% dentro de la capacidad de generación de valor agregado de la economía, la rama se contrajo 2,8% anual, lo que significó una contribución de -2pps a la variación anual total. En términos intermensuales, la rama registró una contracción de 1,5%, frente a variaciones positivas de 2% y 0,9% en noviembre y diciembre, respectivamente. Como hemos dicho antes, las actividades terciarias han sido las de mayor recuperación desde el mínimo de abril, sin embargo, son también las más sensibles a las condiciones en las cuales operan.

Más específicamente, dentro de la rama, el grupo de actividades de mayor caída fue el de comercio al por mayor y por menor, transporte, alojamiento y servicios de comida, con una variación anual de -13,3%. Es así como esas actividades son las que más aportan, de forma individual, al resultado negativo tanto de la rama como del indicador. En primer lugar, el comercio minorista presentó un crecimiento anual de -5,9%, con el peor desempeño en las ventas de vehículos. El transporte también se vio afectado de forma significativa con valores negativos en todos sus rubros. El transporte urbano se contrajo más de 45%, el terrestre intermunicipal, tanto de carga como de pasajeros, se contrajo a una tasa de 59%, mientras que el aéreo de pasajeros continúa siendo el más rezagado, esta vez con un crecimiento anual de -65,9%. Los servicios de alojamiento registraron una caída en los ingresos reales de más de 45%, mientras que la tasa de ocupación fue de 31%, frente a un 50% registrado en el mismo mes del año anterior.

El segundo peor desempeño en la rama de actividades terciarias se dio en actividades empresariales, con un crecimiento de -2,5% (vs. 5% un año atrás). Le siguieron las actividades de suministro de electricidad, gas natural y agua, con una variación de -1,7% (vs. 3,8%). Ese último resultado se explica, en mayor medida, por la caída en la demanda de energía, especialmente en el segmento comercial e industrial. En efecto, la demanda de energía se contrajo 2,3% (vs. crecimiento de 4,5% en enero de 2020). El segmento regulado, en su mayoría residencial, cayó 0,3% y el no regulado presentó una caída de 6,7%. Las demás actividades registraron variaciones positivas, con el mejor desempeño en el sector de servicios sociales y de entretenimiento, que registró una expansión de 2,6% (vs. 4,8%). Cabe decir que el componente de entretenimiento presenta un crecimiento negativo, que se ve más que compensado por la variación en los servicios sociales.

La siguiente rama de mayor contribución (en términos absolutos) al resultado del indicador fue la de actividades secundarias (industria y construcción), con un aporte de -1,6pps. La variación anual de la rama fue de -9,8%, mientras que la intermensual tuvo un crecimiento positivo de 1,1%. Esos números son significativos en primer lugar, porque desde el inicio de la pandemia y hasta diciembre, esta rama era la de mayor contribución en magnitud a las contracciones. En enero, ese rol quedó en cabeza de actividades terciarias. En segundo lugar, al ser la única rama que registró expansiones intermensuales en el valor agregado, se deduce que los esfuerzos por “preservar” la dinámica de la industria y la construcción han rendido algunos frutos.