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Analistas 14/07/2021

Las redes antisociales

Maritza Aristizábal Quintero
Editora Estado y Sociedad Noticias RCN

Quiero arrancar esta columna invitándolos a una reflexión, ¿qué les ha aportado las redes sociales? Hagan un balance. Y es que mucho me temo que en vez de construir eso, redes sociales, han desbaratado el tejido humano, e incluso han contribuido a deteriorar el espíritu armónico y empático de las estructuras familiares.

Son ese espacio invisible e infinito donde hacemos catarsis de todos nuestros odios. Escudados a veces en anonimato hay a quienes no les importa acabar con el nombre, la dignidad y hasta la vida de otros.

Vamos a recapitular hasta que la cuenta iba en Facebook. El saldo todavía parecía positivo. quién no logró conectarse de nuevo con amigos de la infancia buscándolos en esa red social donde aparecían todos. Conocí el caso de jóvenes adoptados por familias extrajeras que incluso encontraron a sus padres biológicos. También el de parejas que se conocieron por allí se casaron y hoy son felices. Es que Facebook, que llegó primero que el mismo WhatsApp, era la forma de estar en contacto con amigos y hablar con ellos a cualquier hora; venció las barrerás geográficas, y en un mundo en el comunicarse entre países era absolutamente costoso, bajó las tarifas a cero.

Después llegó Twitter que es la democratización de la opinión. Ahora quien tiene algo que decir también tiene una tribuna gratuita, abierta y con pocas reglas donde expresarse. Es la misma vitrina para el gerente y para el Practicante, para el profesor o para el estudiante, para un presidente o para el líder de la oposición. Contado así, ¿qué de malo podría tener esa red social que es equitativa en la oportunidad que ofrece a cada quien? No importa el nivel social, educativo, la religión, la raza, la procedencia o el partido político, todos tiene los mismos 280 caracteres.

Y ahora están TikTok e Instagram, que son las redes más blancas de todas, en la primera videos cortos divertidos para pasar el rato. Y en la otra no solo se encuentran imágenes sino algo que es mucho más novedoso, se pueden hacer transmisiones en vivo para el resto del mundo. Eso hoy parece de trámite porque está al alcance de una simple función en la pantalla del celular, pero la verdad es que hace algunos años era imposible, un privilegio casi que exclusivo de grandes cadenas de televisión.

Hasta acá las cuentas están en positivo. La redes se volvieron necesarias en un mundo donde estar conectados es la condición para existir. Pero habrá que contar lo malo, que muchas veces las transforma de instrumento benévolo a aparato de maldad y destrucción. Facebook se convirtió en el principal reproductor de noticias falsas. TikTok es la red donde hay retos virales y hasta suicidas; Instagram es el espacio donde muchos son lo que quisieran ser y no lo que realmente son, una puesta en escena que ha generado múltiples problemas emocionales por la competencia de un like. Y ahora Twitter, la más poderosa de todas. Una plataforma para difundir información en minutos, hacerlo viral y una cloaca de desfogue de odio y violencia, donde se arman bodegas de desprestigio y se puede acabar con el nombre, la integridad o la vida de alguien.

Las redes tienen miles de cosas buenas y necesarias. El problema es que hemos encontrado la forma de potenciar las cosas negativas y dejar que todas ellas caigan como traste sobre la sociedad para que de a pocos nos vayan destrozando.