Analistas 11/11/2020

Bogotá, ¿la más insegura?

Siempre he defendido o por lo menos he querido defender libremente mi derecho a vivir la vida. Estar por las calles, tranquila, como una persona más, haciendo lo que cualquiera podría hacer en otra ciudad del mundo. No entrar en la paranoia de si quien está a mi lado puede ser mi potencial atracador. Ir tranquila con mi mochila por la avenida. Hablar por celular si es que lo necesito. Sin embargo, para mí es cotidiana la imagen de mi mamá metiéndose la plata en el brasier o en la pretina del pantalón, y cada vez que salimos verla quitarse hasta su argolla de matrimonio por miedo a que la roben. Yo me he negado a eso, quiero presumir de una normalidad que no existe. Y ya sé que muchos de ustedes estarán abriendo los ojos y dirán que estoy loca. Y ese es el otro problema, acá ser un ciudadano corriente no está permitido, si me roban porque llevaba la mochila sin mayores preocupaciones es mi culpa por “dar papaya”, no es del ladrón o el delincuente, sino mía porque no estoy con la extravagancia de súper protegerme.

Esa es la vida cotidiana. El problema es que en Bogotá ya ni eso es suficiente, usted tiene que ser un desquiciado de la seguridad para no caer en manos de los ladrones, porque acá las situaciones ya son inverosímiles: ¿quién se imaginaría que a alguien lo asesinarían por robarle un celular dentro de un articulado de Transmilenio? Hace poco presentamos el caso de un joven de 18 años al que mataron por robarle una gorra. Y una mujer que, atendiendo su propio almacén, la sedaron, perdió el conocimiento, la robaron y la abusaron. No valieron las cámaras de seguridad ni la alarma que tenía ¿Y qué tal esto?, Bogotá es la capital mundial de la cicla y el único lugar del mundo donde lo asesinan por arrebatársela.

Pero la peor parte de la historia no está en el delito, está en la reacción de las autoridades. Pese a que hoy ocho de cada 10 bogotanos dicen sentirse inseguros y uno de cada cuatro ha sido víctima de algún delito, el Secretario de Seguridad de Bogotá dice que los índices han mejorado y defiende la gestión del distrito. Por si fuera poco, la directora de la Sijin en Bogotá dice que este año la capital va muy bien porque se cuentan tres homicidios menos que hace un año. Habrá que recordarles que llevamos casi todo 2020 en cuarentena y que tres muertos menos no es una cifra para presentar. Desconcertante porque terminamos revictimizados por la displicencia de las autoridades ante el delito. Y esta es la cereza del pastel. La alcaldesa Claudia López, a quien a veces le da el arrebato y reconoce la inseguridad, lo hace para aprovechar el tiempo en lo que ya parece su hobby: responsabilizar al Gobierno Nacional. Dice ella que es culpa del Presidente, porque no le ha dado más policías a la ciudad, y de migración, porque no ha deportado a los extranjeros que delinquen.

Estamos en un círculo vicioso de victimización. Si a usted lo roban y sale con vida, le van a decir que dio papaya. Quienes deben protegerlo se hacen los de la vista gorda y pintan la capital del país de las maravillas. Y la Alcaldesa, que debería responder por lo que pasa en Bogotá, otra vez le transfiere la responsabilidad la administración Duque. Mejor dicho, los ladrones nos están robando las pertenencias, la sociedad la dignidad y las autoridades la aspiración de justicia.