jueves, 23 de abril de 2020

Más columnas de este autor Marisol Neira Ardila

Hoy el planeta enfrenta algo jamás imaginable, una pandemia que arrodilla al mundo entero, y como si fuera poco, un cambio climático que cada día afecta más al mundo. El uso predominante del carbón que a 2017 fue de aproximadamente de 44.000 toneladas, el petróleo que cuenta con un aproximado de 85.000 barriles de producción diaria y el gas natural que en 2018 registró un aproximado de 4.000 billones de centímetros cúbicos usados.

Todas estas, como las principales fuentes de energía, que han hecho que se liberen grandes cantidades de dióxido de carbono, han ocasionado un aumento de aproximadamente en un tercio de este gas en el aire. Sumado a que el petróleo juega con la estabilidad de monedas internacionales, llámense dólar, euro, entre otras monedas. Y hoy en medio de esta crisis cuando ni transportar combustibles fósiles se debe, por las cuarentenas impuestas por los gobiernos, nos damos cuenta de cuanto han ayudado los proyectos ya instalados de energías renovables que en el mundo para el 2018 ya representaban un estimado de 171 GW.

Es por esto que considerar ocuparnos de la amenaza que se cierne sobre los bienes naturales del planeta, también forma parte de la lucha contra la pobreza, el hambre y la desnutrición, considerando que las personas vulnerables sufren más que cualquier otro grupo de población, los problemas relativos al planeta tierra, ya que estos van relacionados y hacen exponencialmente la malnutrición, la mortalidad infantil y las enfermedades asociadas a la contaminación. Por esta razón, es clave que las políticas tomen en cuenta los costos naturales en todas las decisiones de tipo económico, y que los servicios de la naturaleza se dejen de percibir como servicios gratuitos e inagotables. De igual manera, se debe tomar más atención en el rol de las comunidades locales, para que estas tengan mucho más conciencia en la conservación de los recursos naturales. Así mismo, se debe analizar la capacidad de las ayudas internacionales para orientar los fondos hacia el apoyo de los servicios de la naturaleza.

Razón por la que hoy debe tomar una relativa importancia las energías renovables en el actual panorama. Ya que es clave aumentar este tipo de soluciones, si de verdad queremos dejar un planeta habitable a nuestras venideras generaciones. Es por todo lo anterior, que empresas de soluciones de energías no convencionales, vienen colocando cada día un grano de arena, trabajando por la consolidación de nuevos proyectos energéticos, generando la experiencia y conocimiento para que la tecnología vaya al ritmo de la afectación de estos factores y podamos implementar estas tecnologías mucho más eficientes para protección de nuestro planeta.

No podemos bajar los brazos cuando la humanidad más nos necesita fuertes, tenemos que seguir en nuestra labor, que mucho bien le ha venido haciendo a un planeta tan golpeado por los últimos acontecimientos de calentamiento global y la contaminación.

Así que la industria de energías renovables no convencionales debe unirse ahora más que nunca, para seguir llevando a cabo proyectos que beneficien a comunidades que después de esta crisis probablemente vayan a perder lo poco que tenían, a industrias que trataran de recuperarse y qué mejor que hacerlo con ahorros en energía, con una energía más limpia y que permites retorno de inversión para quien aplique este tipo de soluciones.