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Analistas 07/12/2021

¿Y ahora que hacer con tanta data?

Mario José Márquez Olier
Associate Partner Ernst & Young

Luego del inmenso esfuerzo que han realizado la administración tributaria y más de 700.000 contribuyentes del país por implementar la factura electrónica, en este momento en proceso la nómina electrónica, con próxima implementación del documento soporte para no obligados a facturar, los documentos equivalentes con el POS electrónico de primero y cientos de documento soportes para los próximos años, se debe tener la certeza que no es un impulso de todos, únicamente para enviarse xmls unos a otros a través del internet y ya.

Todo este volumen de información, que se cuenta en millones de documentos electrónicos diarios, y a su vez dentro de cada documento incluidos: fechas, productos, precios, ciudades, impuestos, descuentos, salarios, seguridad social, direcciones y un largo etcétera de “BIGDATA” estructurada, es decir toda en el mismo formato, tiene un propósito: El control por parte de la administración tributaria que redunde en mayor recaudo y lucha contra la evasión y el contrabando. Para las empresas, información en tiempo real para la toma de decisiones y estrategias comerciales, logísticas y financieras.

Luego de tan grande esfuerzo por la masificación, las empresas no parecen entender porqué les tocó semejante carrera, pero si miramos cerca: México, Perú, Brasil o Chile, ya lo entendieron. En esas latitudes, las administraciones tributarias no invierten uno o dos millones de dólares al año en fortalecer el ecosistema de documentos electrónicos, sino que ya hablamos de cientos de millones de dólares, pues cada millón invertido se retorna con creces, evitando incluso reformas tributarias.

La Dian ya está dando sus primeros pasos al enviar la información de las declaraciones de IVA prellenadas con información de la factura electrónica, y seguro viene más. El sistema de devoluciones conectado con el sistema de factura electrónica permite disminuir el tiempo de los funcionarios dedicados a esta labor, y además se integrará con los eventos de acuse y recibo del bien o el servicio que de acuerdo a la reciente reforma 2155, que validará que sean enviados por el cliente a su proveedor para que el costo de dicha factura electrónica sea deducible y así fortalecer el factoring electrónico.

Los días sin IVA, no pueden ser una prueba más contundente. Más de $30 billones en ventas reportados en línea de las transacciones de más de 20 millones de facturas electrónicas.

Otro avance más discreto se revela en las investigaciones, que vienen del procesamiento en tiempo real de la información de factura electrónica, que ha permitido identificar delitos que en el papel eran invisibles.

Sin embargo, la fiscalización con base en los documentos electrónicos aún no ha comenzado. Será tarea de lo que queda de esta administración y de la que viene, redirigir todos los recursos que se invirtieron en la masificación, ahora al uso de la información para fiscalizar en impuestos y aduanas. Queda la semilla sembrada de las alertas automáticas que debe germinar pronto, además de la mezcla de expertos en temas de fiscalización e ingenieros con manejo de grandes volúmenes de información con científicos de datos, que aplican modelos sofisticados para profundizar el conocimiento de la economía y sus anomalías.

La administración tributaria está haciendo la tarea, pero las empresas aún no. En el momento en que la Dian inicie con las solicitudes de información y con la elaboración de la factura de renta también para personas jurídicas, las empresas tendrán poco tiempo para responder con poca subjetividad, debido a que provienen de la misma información que han reportados a diario en los documentos electrónicos.

Estamos en una carrera de quien organice primero la información. Seguro las empresas más fuertes en digitalización de su negocio ya lo vieron. Lo que si es cierto es que ya no hay tiempo para calentar, pues la carrera ya comenzó, y los que tendrán mayor ansiedad serán aquellos que aún no lo han entendido.