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Analistas 29/06/2022

Informes de sostenibilidad y marcas

María Lara
Directora Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Latam

Los informes de sostenibilidad viven un momento dorado. Y no es para menos: es una forma de comunicar todos los compromisos adoptados en materia de medioambiental, social y de gobernanza (ESG) a las audiencias más corporativas (accionistas, regulador, sociedad…)

Nos encontramos en un entorno en el que la sostenibilidad tiene cada vez mayor importancia. Algunas voces, como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (Ipcc), afirman que se nos acaba el tiempo y que solo contamos con una “ventana de oportunidad breve” para asegurar un futuro habitable.

Las empresas son consideradas un actor fundamental para contribuir a un futuro más sostenible, y por ello los informes son vistos como una declaración de intenciones de todos los compromisos futuros, así como un registro de todo lo construido hasta ahora. Sin embargo, para las compañías, la creación de un informe de sostenibilidad suele suponer más un dolor de cabeza que otra cosa. Es necesario invertir una gran cantidad de recursos para recoger la información del impacto en todos los grupos de interés, para luego contarlo de manera relevante y realista para todas las audiencias. Un trabajo intensivo que, por otra parte, no sigue ninguna regla o norma internacional que regule su creación. Es cierto que hay alguna iniciativa como la formación de la Junta de Normas Internacionales de Sostenibilidad (Issb), pero todavía estamos lejos de tener algún marco global de referencia.

Así pues, cuando una empresa tiene que comenzar a hacer un informe de sostenibilidad se tienen que enfrentar a diferentes enfoques geográficos, diferentes ideas sobre lo que los informes deberían cubrir y definir el nivel de detalle adecuado que requieren las audiencias. Demasiadas variables que añaden dificultad a la creación de informes de sostenibilidad, y que hace a sus responsables preguntarse ¿por dónde empiezo?
Desde Superunion recomendamos que sea la marca la que actúe como hilo conductor potenciando la política de sostenibilidad de cada compañía. Para ello, es recomendable comenzar por hacerse - o volver a hacerse - las siguientes preguntas para evitar perder la claridad de nuestro punto de vista y de nuestro mensaje: ¿qué es importante para la supervivencia de nuestro negocio?, ¿que representa nuestra marca? ¿qué necesitan saber realmente nuestros inversores y grupos de interés?, ¿qué regulaciones tenemos que cumplir ahora y cómo podemos anticiparnos a lo que vendrá? ¿Qué acciones voluntarias nos legitiman para tener una voz propia en el mundo de la sostenibilidad y son relevantes para la construcción de nuestra marca?

Estas preguntas no son nuevas, pero, a pesar de su sencillez, son esenciales para determinar qué áreas son las más importantes para la supervivencia y el desempeño a largo plazo de la compañía, además de ser diferenciales y relevantes para nuestra marca y construir legitimidad dentro del ámbito de la sostenibilidad.

Extensión y confianza en los informes de sostenibilidad

Una vez definido el enfoque y el contenido, la siguiente duda es la extensión del informe. Y aquí, se hace realidad la tradicional cita de “menos es más”. Un informe con una extensión excesiva puede ser complejo y los mensajes pueden diluirse en la magnitud del contenido. Hacer un informe más reducido, no significa menos trabajo. Por el contrario, supone un ejercicio de síntesis para que no se omitan mensajes importantes, lo que podría suponer la pérdida de puntos clave.

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