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Retos 2020 en infraestructura

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María Juliana Ospina Directora ejecutiva del Comité Colombiano de Productores de Acero de la Andi

La economía colombiana se está recuperando. De esto no hay ninguna duda. Sin embargo, para consolidar ese crecimiento que esperamos para los próximos años, es clave que durante el primer semestre de 2020 el sector de la construcción consolide su mejoría, que ya viene dando buenas señales.

Por ejemplo, el subsector de obras civiles tuvo un crecimiento de 13,3% en el tercer trimestre de este año. Según Fedesarrollo, este fue uno de los indicadores que impulsó el crecimiento del PIB colombiano en este mismo periodo. Ante este contexto, se presentan dos retos principales para impulsar la reactivación mencionada: culminar la puesta en marcha del programa 4G y avanzar en el Plan Maestro de Transporte Intermodal.

De acuerdo con el Ministerio de Transporte, a la fecha, 79% del programa 4G está en funcionamiento y ya hay 22 contratos en fase de ejecución (de 29). La magnitud de este programa hace al sector del acero supremamente relevante para acompañar el fortalecimiento de la infraestructura de Colombia. Donde exista una construcción, ahí está el acero como base y cimiento. Por eso esta industria ha hecho inversiones superiores a los US$620 millones en innovación y tecnología para atender las necesidades del país.

Adicionalmente, es muy importante el desarrollo de los proyectos para ampliar la infraestructura intermodal, como lo es la navegabilidad el Canal del Dique y del río Magdalena, por el cual se transportan más de 51.000 toneladas de acero anualmente. También es clave impulsar los corredores férreos en todo el país, cuya meta impuesta por el gobierno actual es tener 1.077 kilómetros en operación antes de terminar la administración Duque.

Realmente es un panorama alentador. No obstante, además de estos retos macro, el sector siderúrgico deberá también estar atento a las consecuencias de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que si bien ha afectado al país, es un tema que está bajo control debido a las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional.

Al respecto, hay dos motivos principales por los cuales la industria debe estar atenta. El primero es la desviación de comercio. Dado que el presidente Donald Trump le impuso aranceles a productos chinos, entre ellos el acero, estos se han comenzado a desviar a otras economías, como la colombiana. Muchas veces llegan a precios de competencia desleal. Esto nos lleva al segundo motivo: el estímulo al contrabando. Se ha identificado que estos nuevos productos han comenzado a evadir aranceles en su llegada a nuevos mercados. Por eso es muy importante que los países que no son protagonistas de la guerra comercial actúen de manera estratégica para defender sus industrias nacionales.

A pesar de esto, una buena señal para el mercado son los acercamientos positivos que ha tenido en los últimos días el Secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, con Liu He, principal negociador comercial de China. Todos estamos a la espera de un acuerdo comercial interino que suspenda los aumentos arancelarios del presidente Trump.

Desde nuestra parte debemos continuar trabajando en innovación y tecnología para la renovación de la industria, con el ánimo de mantener los procesos vanguardistas e incrementar los índices de competitividad y productividad. Esto nos servirá para seguir apoyando la reactivación del sector de la construcción al tiempo que nos protegemos de las consecuencias de la guerra comercial.

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