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No hay sueños imposibles sino techos de cristal

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Es sorprendente ingresar al área de juguetes en una tienda por departamentos y ver cómo está inevitablemente sectorizado por edad y género. Los juegos de niños incluyen carros, superhéroes, robótica, medicina, ciencias, armas. El área de niñas está abastecido por muñecas, carteras, juegos de té, sets de cocina y manualidades. Mi consternación no es precisamente, que las niñas jueguen con muñecas y no con carros, sino a que las opciones de las niñas sean tan limitadas. Desde pequeñas la sociedad nos encasilla en roles.

Lo inquietante de la perpetuación de estereotipos entre niños y niñas u hombres y mujeres, es ver cómo se extinguen también los sueños. Al solo considerar carreras u objetivos específicos para cada género, la imaginación se contamina también y se reduce el espectro de posibilidades futuras. Dejan por lo tanto de darse sueños grandes, no convencionales, inspiracionales.

En los últimos años el feminismo se ha manifestado en varias industrias a nivel global, promoviendo nuevas campañas donde los derechos de las mujeres son protagonistas. En moda la onda del feminismo es más evidente, con camisas estampadas alusivas al feminismo, desde marcas de lujo como Dior y sus camisetas “We should all be feminists” hasta marcas comerciales como Forever 21 con camisetas con el mensaje “Feminist”.

En 2018 Barbie, la icónica muñeca, lanzó el llamado “The Dream Gap Project”, o el proyecto La brecha de los sueños. Un impactante video donde pequeñas niñas nos informan sobre alarmantes estadísticas: “a partir de cinco años muchas niñas comienzan a dudar de sí mismas”, “es tres veces menos probable que las niñas reciban juguetes relacionados con ciencia que los niños”, “a medida que las niñas crecen pierden confianza en su inteligencia, en relación con los niños”. Concluyen invitando a las mujeres a no limitar las opciones de sus hijas, pero también a los padres, hermanos, jefes… creando conciencia que este un problema de todos, no solo de las niñas. Que las niñas deben tener la posibilidad de imaginarse como científicas, atletas, doctores, matemáticas, mecánicas, bomberos, residente… lo que sea, no debe haber límites.

Nike en su última campaña, “Dream Crazier” liderada por Serena Williams, presenta un emotivo video mostrando atletas mujeres que han roto barreras a lo largo de la historia incluyendo a Kathrine Switzer, la primera mujer que corrió con dorsal el maratón de Boston en 1967 y Becky Hammon, exbaloncestista y primera entrenadora de un equipo de la NBA. Williams muestra el increíble rol de la mujer en diversos deportes, y los sesgos sociales inherentes, “si mostramos emociones se nos llama dramáticas. Si queremos jugar contra hombres, estamos locas. Si soñamos con igualdad de oportunidades, deliramos”. El corto termina con Williams haciendo referencia a sí misma “Ganar 23 Grand Slams, tener un hijo y volver por más. Loca, loca, loca”.

Yo quiero que mi hija pueda soñar en grande. Presentarle un mundo lleno de posibilidades, donde el cielo sea el límite, libres de estereotipos y con historias de mujeres trabajadoras y exitosas. Que las niñas comiencen a imaginarse y verse en los roles que quieren llegar a tener sin discriminación de género. Debemos comenzar por cerrar la brecha de sueños, entre niños y niñas, y dejar de tildar como locas a las niñas y mujeres que sueñan con alcanzar lo nunca antes alcanzado.

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