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Sobreviviremos

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María Claudia Lacouture Exministra de Comercio

Mientras las autoridades sanitarias trabajan en la prevención y los ciudadanos atendemos el llamado a quedarnos en casa, es importante avanzar de manera paralela en el plan de acción para mantener la mayor cantidad de empleos posibles y ayudar para que el aparato productivo continúe activo, prepararnos para la vida después de la emergencia del coronavirus, que no sabemos a ciencia cierta cuanto puede durar. La experiencia mundial indica que esto no es un tema de 30 días ni de una sola oleada, pueden venir otras hasta que tengamos la vacuna.

Por eso es importante atender las propuestas de los gremios y asociaciones para darle oxígeno a las empresas, y evitar una mayor caída de la economía, ya golpeada. También adoptar acciones para mediano y largo plazo en caso de situaciones extremas.

A medida que avanza la propagación del coronavirus o Covid-19, los empresarios multiplican sus esfuerzos para evitar la caída de las ventas, el estancamiento de las cadenas de suministro, para preservar la salud de sus empleados, garantizar que puedan seguir trabajando, todo sumado a la gran incertidumbre de cuál será el daño que causará el enemigo oculto.

Habrá, inevitablemente, un cambio brusco y necesario, en un contexto de exigencia social que puede ayudar a que cuando salgamos de esta crisis retomemos el desarrollo sostenible, donde el equilibrio entre lo social, económico y ambiental sea obligatorio. Debemos adaptarnos y movernos de la posición de confort para mantener el control, evadir la incertidumbre, evitar sorpresas, adaptarse a una nueva rutina, y sostener la posición en el mercado, la modernización, la productividad, la competencia, los planes futuros.

No será fácil predecir qué pasará, saber cómo serán las relaciones laborales más adelante, las reglas del mercado, aunque habrá que revisar los modelos económicos, redefinir la política, las relaciones empresariales y la diplomacia internacional. Los cambios son inevitables.

Asuntos tan sencillos como la proveeduría ya cambiaron, algo que se había anticipado de alguna manera en la disputa comercial entre EE.UU. y China y la tendencia mundial al proteccionismo. La diversificación y la flexibilidad serán fundamentales. También la sustitución de importaciones en aquellos productos e insumos vitales.

Una encuesta de Harvard Business School a expertos sobre cómo se está reescribiendo el futuro de los negocios subraya como un aspecto positivo la importancia de obligarnos a adoptar los medios virtuales y destaca la necesidad de reforzar la comunicación, que sea pertinente y desde muchos niveles, con sesiones informativas periódicas; entrenamiento cruzado para que los empleados puedan reemplazarse entre sí; horarios de trabajo flexibles en beneficio de la empresa y de los empleados; medición de resultados e impacto; empoderamiento de las personas en los niveles inferiores para tomar decisiones rápidas; énfasis en los valores que impulsan a la empresa y cómo los empleados pueden contribuir.

El intercambio de información entre empresas y dentro de grupos de la misma industria está demostrando ser invaluable, tanto para la evaluación comparativa como para ayudar a compartir buenas ideas y prácticas sobre estrategias efectivas de crisis. La planeación de su proveeduría y de los requerimientos para continuar su proceso productivo también es importante replantearlo. Sobreviviremos, pero no seremos los mismos.

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