lunes, 11 de mayo de 2020

Más columnas de este autor María Claudia Lacouture

Cartagena es la puerta del turismo internacional para Colombia y buena parte de su población depende de esta industria, por lo que a la hora de decidir por dónde empezar la recuperación del sector tenemos que pensar en ella.
En Cartagena deben confluir rápido todos los factores de ayuda económica, facilidades financieras, medidas sanitarias, programas de asistencia social, de formalización y de emprendimiento, cooperación internacional, nuevos proyectos y un orden institucional que facilite las acciones.

Mientras no haya vuelos la crisis empeora. Urge entonces mucha ayuda económica, actividad preventiva, manejo adecuado y que el regreso a la normalidad sea inteligente y seguro, con protocolos serios, entendibles y cumplibles. Las secuelas que dejará la pandemia tardarán es desvanecerse, por lo que si no se comienza a generar confianza desde ya será muy difícil la recuperación.

Después del covid-19 los turistas buscarán sus vacaciones dentro de sus países, con una tímida tendencia a explorar posibilidades en el exterior a partir del próximo año. La elección del destino dependerá de cómo se haya sorteado la crisis, de los protocolos sanitarios adoptados en los aeropuertos, en los hoteles, en los puntos de afluencia y de la actitud de las personas frente a la situación.

Lo urgente no deja pensar en lo importante y eso pensé después de hablar con empresarios y operadores turísticos de Cartagena. En general, coinciden en que la situación es crítica, que han tomado medidas muy drásticas de austeridad, recortes, reducciones consensuadas de salarios, ayudas a empleados y, en lo posible, evitar despidos.

Ante la incertidumbre, los empresarios agradecen la voluntad del Gobierno Nacional y la actitud preventiva de la administración local, aunque consideran que las medidas decretadas hasta hoy terminan siendo insuficientes frente la gravedad de la situación.

Es el momento de darle a este sector un tratamiento diferencial teniendo en cuenta que será el último en reactivarse. Y como parte de la solución surgen muchas propuestas, como eliminar la tasa de energía, desembolsar subsidios especiales para pagar salarios, pasar la prima de junio a diciembre y diferir la de diciembre, eliminar el IVA para el alojamiento de los nacionales, apoyo en la transformación tecnológica y poner en marcha protocolos de bioseguridad racionales.

Adicionalmente, es urgente dar prioridad a las medidas sanitarias, sumándole una intervención urgente al caos en los barrios populares, pues su condición de pobreza, hacinamiento e impotencia los saca de sus casas y los expone, lo que puede crear una situación de impacto nacional con repercusiones mediáticas internacionales. Y eso sería desastroso para todos.

Según Invest in Cartagena, 76% de los inversionistas instalados en la región tenían planes de expansión, ampliación o reinversión, de los cuales 43% está en stand-by y dependerá del manejo de esta emergencia para seguir su curso, un 19% mantiene sus planes de inversión y un 14% los canceló por completo.

La situación es compleja, pero se está a tiempo de generar acciones que permitan salvar la joya de la corona y a la vez trabajar en todos los frentes y en todas las regiones. Si no salvamos la punta de lanza del turismo nacional será muy difícil recuperar los castillos y tendremos solo castillos de arena.