Analistas 26/10/2020

2021: transición y oportunidades

Las predicciones económicas para 2020 no se cumplieron, producto de la alteración de un conjunto de condiciones desatadas por la pandemia y que cambiaron la perspectiva de las expectativas del desarrollo industrial para 2021.

Según el último informe The Economist, el próximo año tendrá una “recuperación lenta y dolorosa” porque la pandemia “anuló las suposiciones sobre el desarrollo de la economía global y destruyó cualquier esperanza de crecimiento constante para muchas industrias”.

Al menos cuatro tendencias afectarán a las industrias: la pérdida de empleo y la quiebra de empresas con finanzas deprimidas y con pocas posibilidades de recuperación; el interés de los gobiernos por apoyar iniciativas en pro del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático; consolidación de mercados con enfoque a lo interno y la gran oportunidad que abre la inminente digitalización en casi todos los sectores.

El impacto de lo anterior remodelará a todas las industrias, incluidas las que han surgido de la pandemia relativamente ilesas (como las telecomunicaciones). Las industrias deberán moverse bajo tres parámetros para su “normal” operatividad: riesgo, inclusión y oportunidades.

Colombia tiene la posibilidad-oportunidad de dar un salto hacia la diversificación de los productos primarios y entrar a nuevas tendencias que se van delineando en el país, como la energía renovable y el desarrollo sostenible de productos intermedios con ventaja comparativa revelada (108 de acuerdo al estudio de Amcham Colombia) de diferentes industrias.

Adicionalmente, tiene la oportunidad de potencializar el turismo sostenible y llevarlo a ser “el nuevo petróleo” si se produce una coordinación efectiva entre los diferentes actores, con herramientas de apoyo a la medida del sector, emprendimiento, innovación e incorporación de tecnología, así como agregar el turismo a los planes de ordenamiento territorial, entre otras variables.

Se corre el riesgo de limitar el desarrollo de las nuevas industrias si no se toma la decisión de dar el salto a nuevas modalidades de trabajo, a una política ajustada al rol de las plataformas, al desarrollo digital y mano de obra calificada con mayor incorporación de alta tecnología.

También mayor inclusión y apoyo a una población que había mejorado su nivel de vida y, por la pandemia, está en peligro de retroceder, sumado al creciente desempleo entre las mujeres, muchas de ellas madres cabeza de familia y con limitaciones de acceso a nuevos empleos, a la educación y a la financiación, entre otras grandes limitantes.

Si bien se han presentado índices de crecimiento en confianza comercial (22,2% en agosto, según Fedesarrollo), e industrial (6,1%,) no se pueden obviar las tendencias mundiales y es momento para reprogramar la reconversión y las estrategias de desarrollo y sostenibilidad, así como valorar la oportuna y responsable disposición del Gobierno de respaldar el fortalecimiento de la industria nacional.

Estamos ante una situación global que aún no vislumbra su fin, por lo cual la actitud debe ser de resistencia y políticas necesarias y pertinentes (no creatividad populista), reapertura económica a largo plazo, sopesando las desigualdades sociales, actualización legislativa para el sector laboral y judicial para dar impulso, y no limitaciones a las nuevas industrias que involucran la tecnología.