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Analistas 19/03/2014

PPP: paros, piñatas y Peñalosa

Marc Hofstetter
Profesor de la Universidad de los Andes
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Sobra decir que los columnistas no salimos a marchar. Pero el talante del gobierno para lidiar con las protestas sociales se reveló. A varios sectores productivos les quedó clara la disposición gubernamental a negociar bajo presión partes del presupuesto o simplemente a no dar peleas, a no tomar decisiones impopulares. Si al gobierno le torcían el brazo con suficiente fuerza, pensaron varios, habría buenas posibilidades de piñatas presupuestales.

Un tiempo después el gobierno lanzó su propuesta de reforma a la educación. Hizo un pésimo trabajo de socialización de la misma y algunos estudiantes a través de marchas de protesta lograron que abandonara los planes reformadores sin dar la pelea. El mal manejo de las protestas sociales alcanzó la cúspide con el paro cafetero. Descontentos con los precios internacionales del café, los productores del grano paralizaron el país no para exigir mejores carreteras, ni mejor investigación agrícola o seguridad para el campo, ni siquiera inversiones estatales en riego. No. Salieron a pedir simple y llanamente que el resto de los colombianos les compráramos más cara su producción. El gobierno de nuevo dio su brazo a torcer y otorgó subsidios por cerca de un billón de pesos. Para que se entienda la magnitud de la negociación, un billón de pesos equivale a 1% del total del recaudo anual de impuestos del gobierno nacional y alcanzaría, por ejemplo, para construir una troncal de Transmilenio completa por la Av. Boyacá, en Bogotá.  

Ya que estamos en esas-pensaron por esos días los productores de cacao-¿por qué no hacer lo mismo con nosotros? Dicho y hecho, por esos mismos días los cacaoteros recibieron un subsidio similar que costó más de $30.000 millones.

 Y ahora que se viene la elección presidencial, el brazo del gobierno es particularmente débil para resistir la piñata del subsidio que abrió irremediablemente. Ya los arroceros pidieron una ayuda “como la de los cafeteros” y hay conatos de huelga en otros sectores campesinos. A todos les quedó claro que a cambio de política agrícola hay espacio para piñata agrícola. El que primero se tire en pos de los dulces tendrá más golosinas.   

Por el boquete que dejó la inacción del presente gobierno en el frente educativo se está colando hoy Peñalosa; la escogencia de su vicepresidente sugiere que entendió bien la primera herida reeleccionista. Si logra además combinar su evidente experticia urbana con un discurso que tenga una política agraria coherente que reemplace la de la piñata, habrá pánico en la Unidad Nacional y una insospechada ola verde. 

Twitter: @mahofste

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