Analistas

Efectos de la deuda pública

El 19 de marzo de 2014 J.P. Morgan, una de las mayores empresas financieras del mundo, anunció que varios títulos locales de deuda del gobierno colombiano entrarían a formar parte de sus índices, una métrica muy seguida por inversionistas del mundo como guía para decidir inversiones en diferentes activos y destinos. El rebalanceo en los índices fue fuerte: Colombia pasó de tener un peso de 3% a uno de 8% en uno de estos. La compañía aclaró en ese momento que el cambio se debía a las mejoras en transparencia y acceso para inversionistas internacionales.

En los siete meses de implementación del rebalanceo, los inversionistas extranjeros se volcaron sobre los títulos locales de deuda del gobierno colombiano. Del total del acervo de la deuda, los extranjeros pasaron de tener 8,5% a 19% en ese corto lapso de tiempo.

Una reciente tesis doctoral de Tomás Williams en la Universidad Pompeu Fabra, estudia los efectos de ese anuncio. En particular, el trabajo lo aprovecha para estudiar una vieja hipótesis en economía que sostiene que cuando los gobiernos se endeudan con las instituciones financieras locales, desplazan al crédito que estas podrían otorgarle al sector privado del país, especialmente si hay poca presencia de inversionistas extranjeros interesados en comprar la deuda pública.

La investigación de Williams analiza la reacción de los bancos colombianos ante la demanda creciente de inversionistas extranjeros por títulos de deuda del gobierno colombiano que estos bancos tenían en sus balances. Aquí cabe una aclaración: las reglas de juego colombianas hacen que cuando el Gobierno emite deuda solo las instituciones previamente acreditadas como “creadoras de mercado” tienen la opción directa de comprar de esa deuda. El resto de interesados debe comprarla en el mercado financiero. A cambio de ser creador de mercado, esas instituciones deben absorber al menos el 4,5% de la deuda anual emitida por el gobierno.

Los resultados de Williams apuntan a que los bancos creadores de mercado redujeron sus tenencias de deuda pública local en una cuantía significativa: 4,2% de sus activos (comparados con bancos que no eran creadores de mercado). En otras palabras, la ganancia en liquidez que generó el anuncio de J.P. Morgan facilitó a esos creadores de mercado deshacerse de sus excesos en tenencias de deuda. A cambio, esos mismos bancos incrementaron el crédito comercial al sector privado colombiano en una cuantía de 3,9% de sus activos totales. Es decir, el espacio que se abrió al haber más inversionistas extranjeros interesados en la deuda pública local se destinó mayoritariamente a financiar al sector privado colombiano. Una forma de ver la importancia económica del hallazgo es notando que el anuncio habría en total incrementado el crédito al sector privado en 2% del PIB.

Queda abierta la pregunta sobre la mayor vulnerabilidad que ahora tenemos si alguna vez esos índices sugieren rebalanceos que reduzcan nuestra participación. Y quedará en el anecdotario que aquellos que trajeron sus divisas para comprar deuda colombiana lo hicieron cuando la tasa de cambio rondaba los $2.000 por dólar. Tras de rápida devaluación que comenzó a finales de 2014, esas inversiones de portafolio en Colombia, convertidas otra vez a dólares, resultaron en su momento un pésimo negocio.