Analistas

¡A pagar deuda externa!

Poca atención han recibido las recientes noticias sobre el costo del financiamiento público en Colombia. Por un lado, hace un par de semanas  Colombia logró colocar en el mercado de capitales internacional un nuevo bono TES Global, denominado en pesos y pagadero en dólares, con vencimiento en marzo de 2023. Dicho papel se colocó a una tasa de 4.5 por ciento, que según el ministerio de Hacienda es la tasa más baja de la historia para un título de 10 años en pesos.

Otra forma de resaltar el apetito por la deuda pública colombiana es notar que el EMBI, que mide la brecha promedio entre las tasas de la deuda colombiana en dólares frente a su par de Estados Unidos, coquetea desde hace varios meses con cifras cercanas al 1,2 por ciento, cuando la media durante la última década es de 2,7 por ciento. Este resultado es aun más notable en la coyuntura actual, en la que la política monetaria de Estados Unidos empuja a todo vapor a la baja las tasas de interés de dicho país.

La buena noticia es que las bajas tasas de la deuda colombiana también se presentaron en las emisiones dentro del país. La semana pasada la Nación cerró la colocación anual de TES por subasta, emitiendo 200.000 millones de pesos. De nuevo, las tasas alcanzaron mínimos históricos para ese tipo de papeles con tasas de 5,3 por ciento a 5 años, 6,3 por ciento a diez años y 6,6 por ciento a 15 años. Según cálculos del ministerio de Hacienda el ahorro en intereses de la deuda contratada este año, frente a lo que se habría pagado con las tasas promedio del periodo 2004-2011, llega a 4 billones de pesos en valor presente neto.

Con un financiamiento interno a tasas históricamente bajas y una coyuntura internacional que hace prever un dólar débil durante al menos tres años adicionales, queda en el aire la pregunta sobre si el gobierno debe perseguir un balance de su deuda entre externa e interna diferente al que tenemos. En la actualidad, el 23% de la deuda del gobierno colombiano (cerca de 27.000 millones de dólares) está denominada en dólares y prácticamente todo el resto en moneda local.

Los deseos explícitos del gobierno por contener la creciente musculatura de nuestra moneda podrían acompañarse con un pago anticipado de una porción grande de la deuda en moneda extranjera. Sin embargo, el perfil de amortizaciones solo prevé pagar cerca de 1500 millones de dólares el año entrante por este concepto. Esta cifra luce minúscula al lado de los esfuerzos del Banco de la República que este año cerrará con compras de dólares por más de 4000 millones, con costos cuasi-fiscales cuantiosos.

La buena hora de Colombia y del peso, se debe aprovechar para morder de manera significativa el saldo en deuda en moneda extranjera y sustituirla por moneda local. Está en las manos del gobierno ayudar a que el empacho de dólares del Banco de la República producto de la musculatura de nuestra moneda, tenga una contraparte. Así, el pulso que con casi absoluta certeza el banco central perdería, puede emparejarse si el gobierno se arremanga y echa mano de esta  inusual convergencia de circunstancias propicias para sustituir a pesos un porción importante de nuestra deuda externa.

Twitter: @mahofste